luis espinal 3

Luis Mérida Coímbra*

Los niños vocean sus nombres, lo pronuncian como el agua que cae de los manantiales, son cielo diáfano, son la espuela que cabalga a grupa de huracanes. 
El 22 de marzo de 1986 se anunció el asesinato del sacerdote jesuita Luis Espinal Camps. Su cuerpo, torturado, maniatado, ametrallado, fue encontrado votado y desnudo cerca del matadero de la ciudad de La Paz, en la zona de Achachicala, junto se alzó violentamente una cruz de madera y luz.
Habían secuestrado al que no tuvo prudencia cobarde. Torturaron al profeta de la nueva imagen, al artista, al escultor de maderas perfumadas, habían matado al periodista. Crucificaron al sacerdote consecuente con las bienaventuranzas de Jesús el Nazareno.
Luis Espinal nació en un pueblito de España en 1932, a los 16 años entró en la Compañía de Jesús, realizó estudios de Teología, Filosofía y Letras en Barcelona, donde presentó su tesis sobre el Problema del mal, La antropología de Lucrecio, Teología y simbología. 
Posteriormente, realizó cursos de especialización de cine y video en la Escuela Superior de Periodismo y Medios Audiovisuales en Bérgamo, Italia. Trabajó en muchos filmes, creó libretos, guiones y produjo programas de TV.
Llegó a Bolivia el 6 de agosto de 1968, en junio de 1970 adquiere la nacionalidad boliviana, desde entonces se dedicó a enseñar el lenguaje de la imagen, fue profesor universitario en la UMSA, dictó cursos en el magisterio, colaboró en películas nacionales, produjo un programa de TV en canal 7, el cual es clausurado, trabajó en prensa escrita, radial, televisiva. Realizó cine fórum, cursos libres, produjo una colección de 12 libros bajo el nombre de Cuadernos de cine, fue articulista y crítico cinematográfico.
En sus últimos años comenzó a escribir Historia del cine. En 1977 sale el primer número del semanario Aquí, del cual es su director hasta la noche de su secuestro y asesinato. En Bolivia, su vida y obra estuvieron consagradas al oprimido, fue un luchador incansable, denunció con valentía, se enfrentó al opresor con sus verdades, participó en la huelga de las cuatro mujeres mineras que abrieron el sistema democrático.
Escribió varios artículos que calaron en la conciencia nacional, como la muerte de un ayoreo que no tiene carnet de identidad y sobre Gregorio Choque Choque, minero de Huanuni. Es visto en los mítines, en las manifestaciones, sin temor denuncia la desinformación, el terror, la censura. Fue miembro fundador de la Asamblea de los Derechos Humanos. Se pronunció valientemente contra la barbarie cometida en la tristemente célebre ‘masacre de Todos Santos’, en 1979.
Hombre llegado de Extremadura, de las tierras del Cid a esta patria “inocente y hermosa” como reza el himno nacional, donde encontró su segunda patria y a su matria verdadera, a la que le consagró su vida, su obra, su alma y dejó regada su sangre en el pueblo.
Llegó convencido del compromiso, de la solidaridad, de la común unión, de la comunicación entre los hombres de buena voluntad; vino a pelear por todos y pelear para que los individuos sean hombres del buen vivir. Escribió entonces: “Jesucristo quisiéramos ser como tú que no conociste la esclerosis de la edad madura y fuiste joven hasta la muerte violenta”.
Se vivía el terror, la censura y autocensura, pero él publicaba o leía en la radio: “Somos insinceros por miedo a la verdad, controlamos los medios de información, procuramos desconocer la miseria, gritamos ante quienes no piensan como nosotros para no escucharles”.
Enseñó a toda una generación, no calló, cargó el sudario del pueblo, lo hizo carne y verbo. En su libro Oraciones a Quemarropa, enfatizó: “Somos antorchas que sólo tenemos sentido cuando nos quemamos, sólo entonces seremos luz”. Con 17 balazos lo acribillaron, él sigue siendo la vida, continúa en los mítines, en las marchas, en las reuniones del pueblo; sigue trabajando en el taller, en la carpintería, está en las aulas de la escuela, en el campeonato, en el cuarto familiar de la barriada. 
Sigue fabricando imágenes con su cámara al hombro. Sus enseñanzas fueron centrales para el nuevo lenguaje de la imagen en Bolivia: “Nos lanzamos a lo imposible porque detrás de lo imposible está tu gracia y tu presencia, no podemos caer al vacío…”, había escrito antes de su viacrucis, más su imagen de luz galopa a grupa de huracán en la historia latinoamericana. 

*Cineasta y poeta