John Ackerman /

La exitosa reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) implica un paso definitivo hacia una verdadera integración latinoamericana, plenamente autónoma e independiente de Washington. La activa participación de los presidentes de Cuba, Miguel Díaz-Canel, y de Venezuela, Nicolás Maduro, fue particularmente simbólica, ya que ambos líderes son constantemente calumniados y amenazados tanto por el gobierno de los Estados Unidos como por la Organización de los Estados Americanos (OEA), encabezada por el impresentable facilitador de golpes de Estado, Luis Almagro.

El principio de inclusión universal de todos los países de la región, sin filias ni fobias ideológicas, es uno de los elementos que más distingue el nuevo espacio de confluencia soberanista. La pluralidad y la democracia interna en la toma de decisiones, sin subordinación a ningún actor interno y mucho menos a algún gobierno extranjero, también enaltece este organismo multilateral encabezado con gran visión por México durante 2020 y 2021.

La intervención que más destacó en el encuentro sabatino fue sin duda la de Maduro. Conciliador pero contundente, el Presidente Venezolano propuso reemplazar la Doctrina Monroe, basado en el principio de “América para los americanos”, con la Doctrina Bolivariana, que postula la unión y la autonomía de los pueblos de América Latina y el Caribe. Maduro propuso la plena institucionalización de la CELAC a partir del establecimiento de una robusta Secretaría Ejecutiva, con sede en México, con el fin de reemplazar a la OEA como el principal organismo multilateral de la región.

La intervención del Presidente Díaz-Canel también sacudió conciencias al denunciar enérgicamente el estrangulamiento económico y el golpismo político en contra de la isla. Recordemos que la OEA hipotecó su destino en enero de 1962 cuando, bajo presiones de Washington, expulsó a Cuba por motivos estrictamente ideológicos. Cuba fue declarada “incompatible con el sistema interamericano” por su compromiso con el marxismo-leninismo y su acercamiento con la Unión Soviética a raíz de la fallida invasión orquestada por la CIA en la Bahía de Cochinos en 1961. (Telesur)

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