Presentación del Fitaz-Wilde

Homero Carvalho Oliva* 

Conocí a Maritza Wilde a finales de los 80, mucho antes de que ella me conociera, lo hice a través de algunas de sus más de 40 obras de teatro que dirigió y de las entrevistas y reportajes que se publicaban en los medios de comunicación. Maritza estudió teatro en Lima y en Madrid, ha representado al país en varios festivales internacionales y ha obtenido muchos premios dentro y fuera del país.
Cuando fui oficial mayor de Cultura de la ciudad de La Paz, entre 1992 y 1994, nuestra amistad se generó por las relaciones institucionales y se fortaleció con mis visitas a su hogar. A finales de 1994 me vine a vivir a la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y supe muy poco de ella hasta que, un día de 1997, llamó por teléfono y me dijo que estaba de venida para organizar un evento teatral. La hospedé en mi casa y en pocos días Maritza organizó el primer gran festival internacional de teatro que se haya realizado en Bolivia.
A su arribo, nos contó que no había encontrado el eco necesario en la ciudad de La Paz, entre las autoridades públicas y la empresa privada, para hacer realidad el festival en su ciudad, y se había venido a probar suerte en la capital cruceña. Por supuesto que Maritza era conocida en Santa Cruz, pero no era su territorio y sin embargo convenció a mucha gente en muy poco tiempo. René Hohenstein, en su libro Historia del teatro en Santa Cruz, a propósito de que como se hizo realidad este acontecimiento cultural, informa que luego de las gestiones de Maritza Wilde “en menos de tres horas, gracias a Homero Carvalho, Edgar Lora, Gary Prado Araúz y Juan Pita, el festival recibió la aprobación de los aportes locales”. Gracias a Maritza, el teatro en Santa Cruz ha alcanzado su cúspide con la organización del Festival Internacional, creado por ella y continuado por APAC. En su primera versión, reunió a 21 elencos de ocho países y tuvo cerca de 11 mil espectadores, llegando en 2013 a 38 mil espectadores y 40 elencos de 16 países.
Lamentablemente, el extraordinario trabajo de Maritza no fue reconocido en esta ciudad y hubo gente ingrata, lo que hizo que se aleje y concentre sus esfuerzos en la realización de su sueño: hacer el festival en su ciudad. Como nuestra memoria es frágil y la ingratitud es fuerte, quiero recordarles a los cruceños que sin Maritza Wilde, esta extraordinaria actriz y directora de teatro, el festival internacional no hubiera sido posible. Dos años después, en 1999, el Festival Internacional de Teatro de la Paz (Fitaz) se hizo realidad y los famosos kusillos de la cultura popular andina dieron la bienvenida al público.
Han pasado varios años y tanto el público como las autoridades paceñas han sabido reconocer su atrevimiento y su voluntad, el propio Luis Revilla, alcalde de la ciudad de La Paz, en la presentación del Fitaz 2012, señala que el evento es promovido “con admirable tenacidad por la actriz y directora Maritza Wilde”. Esa tenacidad, reflejada en el compromiso personal que ha asumido Maritza, le ha dado continuidad al evento y lo ha hecho sostenible, de tal manera que ahora esta artista, que ha obtenido varios premios por su calidad, está expandiendo la cobertura del Fitaz y este año llegará a Tarija y luego a Sucre y Cochabamba. Con motivo de la novena versión del Fitaz, Maritza declaró, en un periódico paceño,  que “desde que se creó, en 1999, hemos seguido adelante. En 2010 tuvimos mucha preponderancia de los grupos internacionales y en 2012 nos enfocamos más hacia el teatro nacional con 45 grupos. Ahora hemos logrado algo más equilibrado”. Sabemos que el teatro es el instrumento adecuado para acercar el arte al pueblo, para la reflexión colectiva, para promover valores sociales, la autoestima y la crítica social, y como decía el poeta es “poesía en movimiento”, y Maritza sabe que debe acompañar la evolución de los pueblos, por eso este año abrirán con Tunupa una obra basada en la mítica deidad andina en la que se conjugan música y danza.
En una conversación que sostuvimos a propósito de su compromiso con el teatro, Maritza me manifestó que para ella el teatro se realiza dentro y fuera de la escena, ya sea actuando, dirigiendo una obra u organizando un festival, y eso lo seguirá haciendo hasta el último día de su vida porque a ella la víspera la encontrará con algún proyecto, y conociéndola como la conozco, estoy seguro que así será. Para que quede claro entonces: Maritza Wilde ha creado y fundado los dos más importantes festivales de Bolivia y sigue capacitando y formando gente por todo el país. A ella y a su eficiente equipo nuestro mayor y sincero agradecimiento por su destacada labor.

*Poeta, escritor y gestor cultural