Marco Antonio Flores Peca/

Las culturas precolombinas de la zona altiplánica de Bolivia desarrollaron una serie de prácticas mágico-medicinales que fueron perfeccionadas y transmitidas de generación en generación. Estos antiguos médicos emplearon el método de la experimentación y el error para acumular un conjunto de saberes sobre los usos medicinales de diversas plantas, animales, y minerales. El conocimiento alcanzado por estos médicos andinos fue tal que lograron elaborar una serie de complicadas cirugías y hasta trepanaciones craneanas con gran éxito.   

Durante la época colonial, desafortunadamente, muchos de los médicos andinos perdieron el apoyo del Estado para su sustento, además de ser perseguidos por crímenes de hechicería. Según la reconocida antropóloga Brosseder Claudia (2014), “En el Perú colonial, la llamada hechicería fue una invención española. Los españoles nombraron por hechicero a todo tipo de especialista ritual andino, ya sea porque estos especialistas religiosos servían como sacerdotes de huacas, como curanderos o como adivinadores; o porque fueron especialistas que cumplían todas esas funciones a la vez.”

Incluso los cronistas indígenas como Guamán Poma de Ayala (1936) desacreditan a los médicos andinos, denominándolos como “hechiceros y brujos mentirosos”. De igual manera, en las normas establecidas en el Primer Concilio Limense de 1551, se insta a los jueces en su distrito a castigar a los adivinos y hechiceros con multas de 50 pesos, escarmientos públicos, excomunión y hasta el destierro. Dichas penalidades también se ponían en práctica con aquellos indios que acudían a consultar a los denominados hechiceros andinos.  (Vargas 1951).

De ahí que, durante las campañas de extirpación de idolatrías del siglo XVII, se llega a perseguir a estos supuestos hechiceros y a castigar severamente las prácticas mágicas y medicinales. Sin embargo, pese a este nefasto panorama, los antiguos médicos andinos lograron preservar sus saberes y prácticas milenarias hasta nuestros días. 

Los Kallawayas

Los médicos tradicionales kallawayas pertenecen a la etnia del mismo nombre, y se encuentran esparcidos en el espacio territorial de la provincia Bautista Saavedra del departamento de La Paz. Si bien varios autores atribuyen a estos médicos andinos una gran antigüedad, otros los remontan a la época de los incas, presentándolos como los herederos de los conocimientos de los amautas y médicos particulares de los señores Incas.

En 1766, el cura Martín Landaeta presenta uno de los primeros informes que caracteriza a los kallawayas como especialistas en medicina, menciona que los indios de Charazani llevaban una serie de artículos destinados a la curación.

 “Llevan resinas aromáticas, incienso, quina-quina, hierbas medicinales; recorren todo el virreinato, restaurando la salud mediante la aplicación juiciosa de mezclas y hierbas con virtudes especiales”. (en Girault, 1984).

De igual manera, Oblitas, P. (1978) describe a los médicos kallawayas como un grupo étnico poseedor de una vestimenta, música, costumbres, lengua (kallawaya), y demás aspectos culturales característicos, además de ser médicos itinerantes especializados en la cura de enfermedades físicas y psicológicas, conocedores de las propiedades farmacológicas de diversos elementos (especialmente plantas), y por último expertos en la elaboración de los rituales que acompañan las ceremonias de sanación.   

Los amplios conocimientos herbolarios y rituales de los kallawayas fueron reconocidos a nivel mundial, pues el 7 de noviembre del 2003, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a la Cosmovisión Andina de la Cultura Kallawaya como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Médicos de Cahuayo

La comunidad de Cahuayo pertenece a la tercera sección del ayllu Sullcayana del municipio de Belén de Urmiri de la provincia Tomás Frías del departamento de Potosí, y es conocida como “la cuna de la medicina tradicional” por ser el origen de grandes especialistas que heredaron un conjunto de conocimientos y prácticas sobre el uso de plantas, elementos animales y minerales con fines medicinales. Es probable que los orígenes de estos médicos andinos se remonten al señorío aymara de los Qhara Qharas, que poblaron estas regiones a partir de los 1.000 a 1.100 años de nuestra era.

Según informes de los propios cahuayeños, dos veces por año, un reducido grupo de personas comandaba una caravana de aproximadamente 30 llamas. Una de ella llevaba el preciado Colla Q’ipi, que era un cargamento que contenía, en pequeñas bolsas de lana de llama, un conjunto de medicinas y preparados con los cuales estos médicos andinos lograban curar un sinfín de dolencias físicas y psicológicas. Los medicamentos y los servicios se intercambiaban (trueque) con alimentos como el maíz, la papa, trigo, entre otros que permitían a los cahuayeños complementar su alimentación.

Según Gumercindo Acarapi, presidente de la Asociación de Medicina Tradicional (Abometrac), entre las especialidades se tienen curanderos o ‘jampiris’ (expertos en herbolaria), ‘q’apachaqueros’ (expertos en la preparación de diversos sahumerios, ofrendas y las mesas rituales o q’uwas), parteras, ‘qulliris’ (herbolario y ritualista), ‘yatiris’ (curandero y adivino especialista en la lectura de las hojas de coca), y por último a los ‘aysiris’ (médiums y ritualistas).

Estos últimos son una especialidad única de los cahuayeños y se trata de personas tan expertas que se constituyen en nexos entre el mundo material y espiritual que logran comunicarse con entes y deidades andinas, además de influir en las energías vitales presentes en el planeta. En la actualidad, los cahuayeños cuentan con asociaciones de médicos tradicionales esparcidos por toda Bolivia e incluso otros países como Perú, Chile y Argentina, y al igual que los kallawayas buscan ser reconocidos como un patrimonio cultural inmaterial de Bolivia y la humanidad.

Bibliografía

  • Guamán, Poma de Ayala, F., (1936 -1992) El primer Crónica y Buen Gobierno. México: Siglo XXI.
  • Girault, Louis (1984). Kallawaya, Guériseurs Itinérants des andes. Paris: Éditions de I’ORSTOM
  • Oblitas, P., Enrique (1978). Cultura Callawaya. La Paz- Bolivia: Ediciones Populares Camarlinghi.
  • Vargas, Ugarte, Rubén (1951). Concilios Limenses (1551-1772). Vol. 1. Lima:n.p.