El gobierno de la presidenta Jeaniner Áñez decidió este viernes la militarización de la ciudad de Santa Cruz, donde se presenta la mitad de los casos de coronavirus de todo el país debido a que no se cumple con rigidez la cuarentena.

La decisión fue anunciada por el ministro de Desarrollo Sostenible, Wilfredo Rojo, quien dijo en ese momento:  “Estamos en guerra y estamos en guerra con un enemigo invisible, y como estamos en guerra, no vamos a discutir, los ciudadanos en tiempos de guerra solo obedecen”.

Serán restringidas todas las vías a los municipios vecinos y se permitirá circular solamente a los vehículos que tengan la autorización del Ministerio de Gobierno.

El ministro de Defensa, Luis Fernando López, había criticado el comportamiento de algunos ciudadanos de Santa Cruz diciendo que era una vergüenza lo que allí estaba pasando, y luego pidió disculpas.

Ahora, tras los últimos informes, el gobierno decidió militarizar la ciudad, lo que equivale a un toque de queda, solo para que la gente cumpla con las restricciones de circulación.

En el país entero, según lo certificó Google, se dio que Bolivia es el país con el mejor comportamiento de la ciudadanía respecto del tráfico, pero se nota que en la ciudad de Santa Cruz algo estaba fallando.

Hasta ahora se habían dado casos de actitudes rebeldes de parte de grupos manipulados y pagados por el partido del cocalero Morales, en El Alto y el poblaciones fronterizas con Chile.

Todos los demás bolivianos, más de 90%, estaban cumpliendo con las restricciones, porque son conscientes de que el país no está en condiciones de enfrentar esta pandemia debido a que el gobierno del cocalero prefirió invertir en propaganda en lugar de invertir en salud los recursos que manejó durante catorce años.

Saben los bolivianos que deben hacer todo lo necesario para evitar tomar contacto con el sistema de salud pública, tan desprovisto de medios humanos y materiales.

Incluso la Cepal se refirió a que Bolivia no invirtió ni siquiera lo mínimo en salud durante los últimos catorce años, por lo que puso al país en la lista de los susceptibles de sufrir los peores efectos de la pandemia.

Los medios de comunicación, incluso los privados, se han sumado a la campaña para convencer a los bolivianos de la necesidad de que permanezcan en sus hogares para evitar los contagios.

Todos saben que este virus no viaja por el aire sino que es portado, a bordo de personas, a todos los lugares adonde llega. Por lo tanto, el hecho de que las personas no salgan a las calles impide a este virus expandirse por todas partes.

Y todos saben también que la única opción para los que no cumplen estas instrucciones es llegar al sistema de salud pública, desprovisto de todos los medios, como dijo un informe de Oxford Economics.

Se trata de un caso en que la previsión lo es todo. Hay que tomas todas las previsiones para no comprobar, en persona, que el cocalero Morales dejó el sistema de salud pública en un estado calamitoso. Todos esperan que llegue el momento en que este personaje sea llevado ante la justicia y deba responder por sus delitos, junto a sus colaboradores, como Luis Arce Catacora.