La vacuna de Pfizer tuvo objeciones importantes.

Sputnik News

Unos datos que circulan en la red oscura revelan la presión que enfrentó la Agencia Europea de Medicamentos para que aprobara la vacuna Pfizer-BioNTech, escribe el diario francés Le Monde. El medio menciona varios problemas de la vacuna que causaron “importantes objeciones” de la agencia.

Según el artículo de Le Monde, que tuvo acceso a los documentos, éstos incluyen 19 correos electrónicos enviados entre el 10 y el 25 de noviembre por varios empleados responsables de la agencia.

Cinco de estos correos, que tenían múltiples destinatarios —lo que, según el medio, reduce la probabilidad de que fueran manipulados— “permiten hacerse una idea de la presión a la que se enfrentó el organismo para que aprobara una primera vacuna anti Covid-19 lo antes posible”.

El 20 de noviembre, un funcionario de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por su sigla en inglés) admitió en uno de los correos que le sorprendió saber que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había “identificado claramente dos vacunas que podrían recibir la aprobación antes de fin de año (Pfizer-BioNTech y Moderna)”. “Todavía hay problemas con ambas”, subrayó el empleado.

Estos “problemas” son el tema de los restantes documentos. En particular, el diario francés menciona los problemas relacionados con la vacuna Pfizer-BioNTech.

En noviembre, la EMA planteó tres “objeciones importantes” a la vacuna: algunos lugares de fabricación aún no habían sido inspeccionados; seguían faltando datos sobre los lotes de vacunas comerciales y, lo que es más importante, los datos disponibles revelaban diferencias cualitativas entre los lotes comerciales y los utilizados en los ensayos clínicos. 

“De hecho, para pasar de la etapa clínica a la comercial, los fabricantes han tenido que cambiar sus procesos de fabricación y también han invertido en nuevas líneas de producción y nuevas plantas. Estos cambios explicarían las diferencias en la composición exacta de las vacunas, en particular una disminución del grado de integridad del ARN”, escribe Le Monde.

El ARN, según el medio, es el componente crucial de la vacuna que, una vez inyectada en las células, permite fabricar la proteína spike del virus, enseñando así al sistema inmunológico a reconocer y neutralizar este patógeno. 

“Las vacunas utilizadas en los ensayos clínicos tenían entre un 69% y un 81% de ARN ‘integrado’, la secuencia completa que hace la proteína spike.

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