Lautaro Schmidt Coaquira .

.Lautaro Schmidt Coaquira/

El medioambiente garantiza el 80% del éxito según los descubrimientos de la epigenética, solo el 20 % depende de la herencia genética. Somos hijos de esta Madre Tierra por el simple hecho de habitar un lugar que nos moldea a su imagen y semejanza, por lo tanto es más inteligente vivir en una relación de simbiosis con la naturaleza que luchar contra ella.

El viejo Pasteur mencionaba que para la proliferación de un patógeno era fundamental el medio en el que habita, un medio microbiano con bajas defensas sería un perfecto caldo de cultivo para la reproducción de un patógeno y en consecuencia no es el virus o la bacteria nociva el principal responsable de una infección, sino el medio que permite su proliferación.

Naturalmente, un medio intoxicado es un buen candidato a enfermar un cuerpo o un ecosistema, pero si priorizamos la nutrición y el deporte, además de la medicina tradicional que tenga estudios sistemáticos en su aplicación se podrán observar resultados mágicos como los que ha obtenido Mongolia, un país que hoy en día tiene un total de aproximadamente 200 fallecidos por Covid, desde que se ha iniciado la pandemia, mientras que otros países como la India o Brasil tienen más de 4000 muertos por día.

La información sobre Mongolia en español es extremadamente limitada, sin embargo, la información que se encuentra en otros idiomas nos da luces sobre posiblemente el sistema de medicina tradicional más avanzado del mundo. Esta medicina constituye la fusión de la medicina ayurvédica de la India con la medicina milenaria del Tibet. Los médicos mongoles son monjes budistas que no ignoran la medicina convencional, pero que priorizan su propia medicina.

Y es en este contexto en el que la categoría de medioambiente tiene diferentes facetas, pues el medioambiente sociocultural también es de suma importancia para la proliferación de las epidemias y pandemias. No es casual que el miedo pueda ocasionar un choque contra el sistema inmunológico, las defensas se debilitan con el temor. La labor de algunos medios de comunicación que procuran advertir a las masas sobre los problemas de salud relacionados al Covid causan un efecto de autosugestión en la gente, la mayoría de los casos reportados fueron de sospechosos que salieron al final negativos al principio de la pandemia.

Tengo fe en Dios, pero como académico no puedo desligarme de los hechos y la razón dura. La creación del monoteísmo aparece desde la llegada del emperador Aquenatón quien instauró el culto a un Dios único en el antiguo Egipto, los resultados de este hecho fueron catastróficos puesto que el desequilibrio climático, social, los desastres naturales y las plagas invadieron Egipto, hasta que aquel faraón tuvo que verse obligado a renunciar y escapar. Este monoteísmo se trasladó a Israel y Etiopía, pueblos sumergidos en una historia de esclavitud y persecución, pero cuando llega la religión monoteísta del temor a Europa los resultados fueron atroces, la peste bubónica se llevó a dos terceras partes de la población europea. Otro resultado similar fue en América cuando fueron diezmadas las poblaciones indígenas por viruela y sarampión con la llegada del catolicismo. Años más tarde Jeanine Añez, al modo de los antiguos monarcas que eran escogidos a dedo por el Papa, se proclama presidenta por derecho divino con una Biblia en la mano y casualmente el Covid llega a ser fatal para nuestra población. Moraleja: Escoja una creencia que no le inspire temor, el estrés debilita nuestras defensas y si no tenemos a alguien quien nos llame nuestro ajayu, Dios no estará ahí para ayudarnos.

La realidad supera la ficción, ¿es acaso el Covid un indicador del fin del mundo? No, en absoluto la tierra es tan dura que incluso una guerra nuclear ni le haría tambalear. La resistencia de los seres vivos y su capacidad de adaptarse es el verdadero milagro de la biología que puede hacer que exista vida bacteriana en lugares tan remotos como otros planetas de nuestro sistema solar, que tienen temperaturas extremadamente calientes o frías, y en lugares tan ácidos que apenas podríamos imaginar, las bacterias y su poderosa capacidad de adaptación es algo que tenemos que aprender a gestionar como seres humanos que vivimos en una constante simbiosis con el mundo microbiano, todos tenemos virus y todos tenemos bacterias patógenas, pero son nuestras duras defensas, esa armadura de células y bacterias, las que evitarán que nos contagiemos en esta etapa de prueba, en la que respirar un aire puro de vez en cuando, alimentarnos de los rayos del sol y agradecer a nuestra Madre Tierra por darnos frutos sin transgénicos ni pesticidas nos hará más fuertes. Hoy nuestro recurso natural más importante son las frutas y las verduras, además de algunos animales que tienen propiedades que nos protegen del Covid, el secreto está relacionado con las proteínas.

Por vivir en la altura tenemos la potencialidad de explorar un medio más pequeño que el de los microbios y es el del mundo cuántico. El científico japonés Kunihiro Seki menciona el gran potencial que hay en las alturas de Bolivia para establecer laboratorios de investigación cuántica. El misterioso mundo está a punto de descubrirse ante nuestros ojos, si es que nos adaptamos a los retos del momento y sobrevivimos a esta pandemia con disciplina y consciencia.

.(Lautaro Schmidt Coaquira, es escritor e investigador)