Capobianco junto a Condori explican el uso de los tránsgenicos. (Foto.: Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras

Bolivia Digital

La ministra de Desarrollo Rural y Tierras, Eliane Capobianco, defendió este jueves la decisión del Gobierno de ampliar el uso de transgénicos, mostrando diversos productos importados que tienen esta modalidad de producción.

“Quién no ha consumido una Coca Cola, una Fanta, quién no ha comido un Snikers, un chicle Clorest, un M&M y las Zucaritas de Kelloggs”, cuestionó la autoridad gubernamental hoy en una conferencia junto con el director general ejecutivo del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf), Marín Condori.

“Muchos de los productos que consumimos todos los días en Bolivia vienen de otros países, donde han utilizado la biotecnología. Creo que es un aspecto fundamental que hay que desmitificar. O sea, esta es nuestra realidad en Bolivia”, agregó la autoridad nacional.

En los últimos días, el Gobierno nacional aprobó el Decreto Supremo (DS) 4232, que permite un procedimiento abreviado para que un comité evalúe semillas. Esta aprobación se realizó en medio de la pandemia por el coronavirus, por la cual se ha paralizado gran parte de la industria nacional.

“Tenemos que pensar cómo producir más y cómo rendir más, por eso es que creemos que es importante que podamos usar esta biotecnología que está siendo utilizada en todo el mundo”, dijo Capobianco.

Por su parte, Condori aseguró que la polémica que surgió a partir del decreto se debe a la falta de conocimiento en este tema. Señaló que en el país principalmente los ambientalistas se oponen a la producción de este tipo de productos. Cuestionan que no hay estudios suficientes para demostrar que causa daños en la salud.

Hasta la fecha, en el país solo está permitido un evento de soya transgénica, autorizado desde el 2005. Agregó que permitir nuevos eventos permitirán mejorar el rendimiento de la semilla, los ingresos para el país y se utilizará menor cantidad de herbicidas y de agua.

Condori recordó que entre 2005 y 2015, el uso de biotecnología en la producción de soya permitió al país un ahorro de $us 177 millones en la compra de herbicidas, evitó un desmonte de 230.000 hectáreas, se registró una producción adicional de 4 millones de toneladas del producto y su exportación generó $us 1.700 millones adicionales.