La Nación – Edición impresa

El adolescente que disparó contra sus compañeros de clase en una escuela secundaria de California, antes de intentar suicidarse, murió dejando a los detectives desconcertados sobre sus motivos. Y es que el joven no había presentado signos alarmantes en el pasado.

Nathaniel Berhow murió en un hospital un día después de dispararse en la cabeza tras un ataque que dejó a dos de sus compañeros muertos.

Berhow, que cumplió 16 años el mismo día de su ataque, había sido trasladado al hospital junto a sus víctimas de la escuela Saugus de Santa Clarita en estado crítico.

La oficina del sheriff del condado de Los Ángeles confirmó que murió a las 15:30 del viernes.

El puzzle de los motivos que lo llevaron a abrir fuego en la escuela Saugus, cerca de Los Ángeles, se profundizó cuando se conocieron detalles de un adolescente callado, pero sociable, que estaba familiarizado con las armas, pero que no tenía antecedentes de comportamiento problemático.

“Seguimos todas las pistas posibles. Por ahora no conocemos el motivo” del atacante, resumió el comisario de Los Ángeles, Alex Villanueva.

Las víctimas —un chico y una chica murieron mientras otros tres estudiantes resultaron heridos— parecen haber sido elegidos al azar, dijo.

“No hemos establecido aún un móvil o un vínculo entre el individuo y sus víctimas, aparte del hecho de que iban todos a la misma escuela”, dijo a su vez el capitán Kent Wegener.

Nada indica que haya tenido motivaciones ideológicas o que haya actuado al servicio de alguna organización. Tampoco parece ser un marginal ni haber sido víctima de acoso escolar, comentó Villanueva.

“Tenía amigos, gente que pasaba a buscarlo o lo llevaba a su casa” y “yo lo veía hacer bastantes actividades deportivas”, declaró al periódico Los Angeles Times un vecino del adolescente en Santa Clarita, Jared Axen, de 33 años.