Tuvieron que pasar más de 50 años de espera para que finalmente se consolide la construcción del complejo industrial siderúrgico en el enorme yacimiento de hierro del Mutún, emplazado en la provincia Germán Busch del departamento de Santa Cruz, y que actualmente registra un avance físico de obras, fabricación de equipos, diseño, entre otros, de cerca del 48%.

En un acto que quedará escrito en la historia de la minería boliviana, el presidente Luis Arce Catacora fue el encargado de recibir en el municipio de Puerto Suárez más de 100 camiones de alto tonelaje que transportaron desde el puerto marítimo de Ilo, Perú, un volumen total de 1.750 toneladas (t) de estructuras metálicas para la construcción de los cimientos de la planta industrializadora del hierro.

Como dijo el presidente ejecutivo de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), Jorge Alvarado, después de Australia, el Estado boliviano tiene la segunda reserva mundial de hierro más grande del mundo con un volumen estimado en 40 mil millones de toneladas. Este hecho debe ser tomado muy en cuenta porque en el mediano y largo plazo puede convertir al país en un importante productor y proveedor de acero de alta calidad a nivel internacional.

El gigante de hierro estuvo dormido por muchos años, pero hoy, con la llegada de las estructuras metálicas, su desarrollo es una realidad. La ESM anunció que en los siguientes meses arribarán a Bolivia las maquinarias, motores, reactores, generadores de energía eléctrica, entre varios equipos, por un peso total de 33 mil t que serán transportados en dos mil camiones. Este equipamiento será enviado desde China, España, Alemania y México.

Sin duda el impacto económico de la siderúrgica será enorme, tomando en cuenta que solamente en el tema de empleo se tiene previsto que en la etapa de construcción se requerirán más de 4.500 empleos; de los cuales 1.500 serán directos y 3.000 indirectos. Asimismo, en la etapa de operación o producción de la planta se crearán 600 empleos directos y 1.800 indirectos, que beneficiarán principalmente a la región circundante al proyecto ubicado en la provincia Germán Busch.

La obra es considerada estratégica para Bolivia y debía ser concluida, según la previsión inicial, a finales de 2022, pero debido a la interrupción de la democracia por el golpe de Estado en noviembre de 2020 y la mala administración del régimen de facto, la entrega del complejo industrial fue reprogramada para finales de 2023.

Los datos de la ESM señalan que la construcción del proyecto siderúrgico consta de tres etapas: la primera que permitirá la producción anual de 200 mil t de acero de alta calidad desde finales de 2023, con la segunda etapa se llegará a 500 mil t para cubrir el 100% de la demanda nacional y con la tercera fase se prevé alcanzar un millón de t y, de este modo, convertir al país en exportador de acero.

La construcción del conjunto de plantas que conforman el complejo, un total de siete (concentración, peletización, reducción directa, acería, laminación, central eléctrica y plantas auxiliares), demandará $us 546 millones de inversión. La ejecución y desarrollo del proyecto fue adjudicado a la empresa china Sinosteel Equipment & Engineering y la firma Cisdi encargada de la fiscalización.

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