POL 9 - F1 - SERRATE - GONZALO JALLASI

 

Entrevista a Wálter Óscar Serrate Cuéllar, encargado de Negocios ante el Gobierno de Estados Unidos – Edición impresa

Wálter Serrate, con más de 15 años en la actividad diplomática en el Sistema de las Naciones Unidas en representación de Bolivia, fue responsable de la Secretaría General y luego asumió la presidencia de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la ONU.

Después de dos años de cumplir esa responsabilidad, fue director del Programa de Capacidad 21, en el que enfrentó el desafío de trabajar proyectos de desarrollo sostenible que se sustentó en la combinación de economía y sociedad sobre medio ambiente.

En todo el tiempo que trabajó en las Naciones Unidas realizó al menos 18 misiones en diversos países del mundo.

Como ingeniero con especialidad en medio ambiente y lucha contra la pobreza, tuvo un papel importante en la Cumbre del Medio Ambiente (Río 1992), donde llevó la voz de los pueblos indígenas del continente.

“Fue porque en aquella época los pueblos indígenas no tenían voz, entonces acudieron a la Embajada de Bolivia para que transmita la voz de los pueblos indígenas; a raíz de eso salió la Carta de los Derechos de los Pueblos Indígenas”, dijo en entrevista con Bolivia, después de una apretada agenda y a poco de atender a otros medios de comunicación.

Wálter Serrate Cuéllar es el nuevo encargado de Negocios de Bolivia con “misión especial” ante el Gobierno de los Estados Unidos, en reemplazo de Pablo Canedo.

A continuación, la entrevista que brindó el diplomático:

¿Cuál será el rol que cumplirá ante el Gobierno de Estados Unidos, tomando en cuenta que es una misión especial?

Creo que lo que tiene de especial o extraordinario esta misión, que lógicamente es temporal por los límites de la ley y límites de la transición, es porque ocurre en un momento especial para Bolivia, se está reconstituyendo su democracia, se están fortaleciendo los valores de libertad.

Qué lindo haber inaugurado mi misión a través de los medios de comunicación, porque ahora ha vuelto la libertad de prensa, toda la gente que está ahí puede hacer las preguntas que quiera, cuestionar lo que quiera, contestar lo que quiera, preguntar sin sentirse presionado, cohibido, amenazado, perseguido en algunos casos, porque el país estaba perdiendo el derecho a la opinión. 

Poco a poco, la nueva Bolivia está siendo hecha por el trabajo de hormiguitas, de gente que con cintitas y pititas tenía sueños de libertad, que protestó porque le habían quitado su única cadena de comunicación de participación que es el voto.

Es una historia que hay que contarla y agradecer a los héroes anónimos que hicieron una nueva vecindad, de nuevos amigos. Entonces, contar esa nueva historia de Bolivia libre y democrática será la misión espectacular.

El tema con EEUU fue siempre complicado, ¿qué tareas concretas va a realizar?

Buscar amigos, hacer puentes es lo esencial de la misión, puentes que estaban rotos y comenzar a remediarlo. La diplomacia moderna es una diplomacia que tiene cuatro patas, no solamente relaciones entre Estados, sino las relaciones entre organismos de la sociedad civil, por qué no ver la realidad de los indígenas del norte, qué podríamos aprender de ellos, qué pueden aprender ellos de nosotros; relaciones entre entidades cívicas, entre instituciones ciudadanas.

Otra pata es el Estado, la sociedad civil, una cuarta son las empresas, que el Estado puede jugar el rol catalítico para mostrar sociedades con beneficios mutuos de mercado y tecnología; también las universidades, porque los jóvenes que salieron a las calles están preocupados de tantos cambios en el mundo por la tecnología.

¿En qué nos puede ayudar EEUU?

No me gusta la palabra ayuda porque parece una actitud medio limosnera. Nosotros necesitamos autoestima, no queremos limosna, queremos que nos dejen un sitio en la mesa en condiciones de igualdad, condiciones de equidad, donde la palabra moderna es cooperación, es decir, hacer eso en conjunto.

La nueva Bolivia, como se está revisando, es una Bolivia de fuerza de autoestima, como buenos vecinos, que siempre se realiza, es como cuando uno ve el crecimiento del otro. Creo que muchas regiones de Estados Unidos necesitan del ejemplo boliviano de no aguantar tiranos, de no tener discriminaciones.

La nueva Bolivia tiene que ser con gente de ética, con valores morales, que sepa combatir sus propios males sin necesidad de patriarcalismo o de exclusivismo previo.

¿Qué tenemos por ofrecer a EEUU en materia de productos?

Trataría de evitar ese paradigma economicista que ha dominado las relaciones en el pasado. Nosotros podemos ser un país independiente, ser un país soberano que tengamos socios, a veces hay esa ficción que dice: yo te doy un pedazo, tú mes das un pedazo; dame tus recursos, yo te doy eso, son paradigmas que no han funcionado.

El mundo sostenible del futuro es aquel que desarrolla las capacidades de su gente, más bien la palabra desarrollo, sacar el rollo que nos envuelve y que evita que nosotros podamos creer en nosotros mismos.

Mucho más allá de nuestros recursos naturales que hay que cuidarlos, de nuestra economía, que hay que darle la marca ‘made in Bolivia’ para que la gente lo pueda usar con orgullo.

En Estados Unidos hay millones de compatriotas bolivianos, ellos también pueden aportar nuestro mensaje, hay que invitarlos a que vuelvan a su país porque en su país el miedo ya se espantó.

Bolivia es un país moderno. Tenemos una Presidenta mujer, la discriminación se está yendo, la discriminación racial está desapareciendo y estamos abrazando las culturas. Somos un país que puede ser un ejemplo para el mundo, si es que esta nueva Bolivia continúa abriéndose camino.

El mercado norteamericano ha sido importante a pesar del distanciamiento diplomático.

¿Usted cree que se mantenga ese nivel o se mejore?

Uno de los pilares es la acción económica de los empresarios privados, estoy hablando de grandes industriales, empresas privadas en  El Alto que pueden conectarse con otros mercados, no solo de los Estados Unidos. Por ejemplo, si se van a vender muebles que se los haga con madera certificada sin depredar bosques, sin depredar minas, los pulmones, donde el visitante sea bienvenido, donde tengamos el orgullo de mostrar nuestra comida, nuestros lagos, nuestras montañas, tan lindo país que tenemos.

Uno puede hacer intercambio cuando lo quiera, por eso mi misión es, ojalá, catalizar eso; voy a pedir colaboración para que la gente haga pititas, para que pongamos en el puño la wiphala, para que Bolivia se quiera porque precisamente es un país plurinacional, un país indígena; todos somos indígenas en Bolivia, y que eso sea motivo de autoestima y quien se quiere es querido por los demás.

¿Cree que se produzca un encuentro entre Jeanine Áñez y Donald Trump?

No creo que eso sea lo importante, creo que a estas alturas lo importante es la relación entre los pueblos, o sea, hay mucho que respetar en el pueblo norteamericano, pero también hay mucho que respetar en el pueblo boliviano; nosotros tenemos nuestra personalidad y característica.

Las relaciones entre Estados son pasajeras, las relaciones ideológicas son pasajeras, nosotros no tenemos por qué ser alineados a una corriente del pensamiento importado, sin sentido ni aplicación en nuestra formación social.

Entonces, más importante será hacer un encuentro entre un pueblo indígena del norte y un pueblo indígena del sur, o un microempresario de El Alto con un microempresario de Los Ángeles (EEUU).