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Redacción central – Edición impresa

El programa ONUSIDA de Naciones Unidas pidió a las comunidades sociales reforzar la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (sida) para que no desaparezcan las políticas de las agendas gubernamentales y así no se desampare a las personas que padecen esa enfermedad.

En el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) señaló que el papel de estos sectores es fundamental para la respuesta al sida a nivel local, nacional e internacional.

“El liderazgo de las comunidades y la defensa que llevan a cabo permiten garantizar que la respuesta siga siendo relevante y fundada, que las personas sigan estando en el centro y que nadie quede detrás”, señala un boletín institucional.

De acuerdo con ONUSIDA, las comunidades sociales integran a educadores y las redes de personas que viven con el VIH o que están afectadas por el virus, médicos, las organizaciones de la sociedad civil y los activistas populares, entre otros actores.

Este organismo indicó que ante un descendiente interés de los gobiernos y organizaciones no gubernamentales para financiar o destinar recursos para campañas de prevención del sida, que revela una reducción en la ayuda para combatir esta enfermedad, se requiere mayor esfuerzo de estas comunidades, que se encargan de mantener activa la demanda de luchar contra esta afección.

“Hoy se necesita más que nunca la fuerte defensa encabezada por las comunidades, con el objetivo de garantizar que el sida continúe presente en la agenda política, que los derechos humanos se respeten y que quienes toman las decisiones y las ponen en práctica asuman sus responsabilidades para combatir esta enfermedad”, manifiesta el escrito.

“El espacio dedicado a este sector de la sociedad civil es cada vez menor, lo que hace peligrar la sostenibilidad de los servicios y de los esfuerzos por defenderlos. Se requiere que las comunidades se movilicen mucho más y cuanto antes”, agrega.

Bolivia es uno de los países que mantiene una política de Estado para ayudar a las personas que padecen sida, además de realizar campañas de prevención.

Entre 2010 y 2018, la cantidad de personas con sida disminuyó en 17%, gracias a que el Estado destinó más recursos económicos para la dotación de medicamentos antirretrovirales, insumos, reactivos y medidas  de prevención.

Sin embargo, como remarca ONUSIDA, hay una disminución en el interés de los gobiernos por combatir esta afección y tratarla.

En un informe que emitió dicho organismo en julio de este año se reveló que en Bolivia el índice de contagios por sida se incrementó un 22%.

Esta cifra posiciona al Estado Plurinacional como el segundo con mayor tasa de contagios en la región, después de Chile, que registra un aumento de 34%.