El gobernador de Oruro, Zenón Pizarro. (Foto: Radio Fides)

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Dos decesos en menos de 24 horas, tras sostener 24 días de silencio epidemiológico, 13 casos confirmados, 40 personas aisladas en las últimas horas y la pretensión de incendiar viviendas de portadores del coronavirus alarmaron a las autoridades de Oruro, quienes determinaron radicalizar desde hoy la cuarentena.

Con 20 puntos de control estricto para detener a quienes infrinjan la disposición y restricción en la venta de combustible a vehículos infractores, el anuncio fue dado a conocer por el gobernador Zenón Pizarro.

Tras la reunión del sábado con los 35 alcaldes del departamento y la evaluación realizada con el delegado presidencial, el ministro de Obras Públicas, Iván Arias, ayer se decidió “mantener y ratificar la cuarentena, pero ahora con más controles”.

“Mantenemos los tres días de abastecimiento, martes, miércoles y viernes, y ya no existen permisos de autoridades originarias, ni de alcaldes, ni de concejales, ni de la Gobernación, todos los permisos de hoy para adelante no sirven, se anula todo porque hay mucha gente que ha escaneado, que ha abusado, ya no hay ningún permiso, excepto los de provisión de productos de primera necesidad”, añadió.

La autoridad indicó que los alcaldes están a cargo del abastecimiento.

“Ellos tienen que coordinar con los proveedores, o pueden llevar encomiendas, ya no aquellos oportunistas que aprovecharon la situación para trasladarse”, insistió.

El Gobernador comunicó que la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) dejará de vender combustible a los vehículos que no tengan el permiso correspondiente y solo circularán los de abastecimiento, del Ejército, de la Policía y vehículos oficiales.

Precisó que la ANH no clarificó la situación de los medios de comunicación en cuanto al abastecimiento de combustibles.

“En Oruro nadie podrá movilizarse por las carreteras, a quien infrinja se le incautará el vehículo, se debe cumplir el DS 4200”, advirtió la autoridad.

Atemorizan a personas enfermas con COVID-19

Pizarro informó que la misma sociedad “atemoriza” a aquellas personas que presentan la sintomatología, amenazándolas con “quemar sus casas” y con tomar acciones en su contra.

“Eso es lo que está pasando en Oruro; por ese motivo, después de 24 días de silencio epidemiológico nos aparecen estos cinco nuevos casos”, aseveró.

Asimismo, informó que tras el fallecimiento de la primera persona, el Sedes cumplió con el protocolo de bioseguridad; sin embargo, hubo problemas con la cremación del cuerpo debido a que los vecinos no permitieron su ingreso al cementero general.

Hasta la pasada semana, las autoridades destacaron el silencio epidemiológico en Oruro, que desde el 10 de marzo hasta el 9 de abril no reportó ni un solo caso más de COVID-19, atribuido a la disciplina de sus pobladores y varias organizaciones de la sociedad civil para cumplir las medidas contra la pandemia.