Oscar Soria Galvarro

Claudio Sánchez *

Segunda parte

Óscar Soria fue guionista de Jorge Ruiz, Hugo Roncal, Jorge Sanjinés, Antonio Eguino y Paolo Agazzi, además colaboró con Danielle Caillet. Más de 30 películas, entre cortos, medios y largometrajes, llevan su firma. No sólo es sorprendente el número de producciones en las que participa, sino también la profundidad de los hechos que aborda y la sensibilidad con la que lo hace.
A ‘Cacho’ Soria, el cine boliviano le debe el guión de Ukamau (1966), opera prima de Sanjinés, quien luego de su estadía en Chile como estudiante hizo en Bolivia algunos cortometrajes que ya mostraban su capacidad y talento, dos de los más importantes de los años previos a Ukamau son Aysa (1965) y por supuesto la tan impresionante Revolución (1963), ambos cortometrajes cuentan también con la participación de Soria.
Así como lo hizo con Sanjinés, con quien colaboró en su opera prima, de igual modo lo hizo con Eguino cuando escribió el guión de su primera película Pueblo chico (1974) y con Paolo Agazzi y Mi socio (1982), el primer largometraje de su carrera. Más allá de la frialdad de los números y datos, las valoraciones críticas a su obra son todavía escasas, faltan estudios más profundos sobre el aporte al guión en Bolivia por parte de Soria. Es posible que el mayor aporte en este sentido lo haya hecho Carlos Mesa con su estudio monográfico publicado en Notas Críticas N° 51, que editó la Cinemateca Boliviana en 1984. Es también importante el capítulo que dedica Alfonso Gumucio en su libro La historia del cine en Bolivia (1982), bajo el título de ‘Sanjinés+Soria=Revolución’. 
Bolivia necesita nutrir cada vez más las referencias bibliográficas sobre sus actores culturales, el caso de Soria y su relación con el cine podría tener un parangón con el oficio de guionista que realizó el paraguayo Augusto Roa Bastos, adaptaciones de textos suyos a la pantalla grande, como también argumentos escritos específicamente para el cine forman parte del legado cultural de ambos escritores. 
El centenario del nacimiento de Óscar Soria, que se celebra el 28 de diciembre, exige volver a pensar qué estamos haciendo en beneficio de la cultura cinematográfica boliviana, y es una vez más una excusa para volver a poner en el tapete la cuestión fundamental de la gran lucha de la investigación y la crítica especializada en el país, la urgencia de contar con un fondo editorial de origen público que contribuya al gran propósito de solidificar las bases del cine en todos los eslabones de su cadena productiva.

 * Crítico de cine