Derrumbe de un edificio luego de un ataque desde Israel.

RT – Sputnik y BBC

El eterno conflicto palestino-israelí estalló otra vez. En esta ocasión el detonante ha sido la decisión judicial israelí que ordena desalojar a varias familias palestinas del barrio de Sheij Jarrah, un pequeño distrito de Jerusalén Este.

Todos los ojos del mundo están sobre el conflicto palestino-israelí en medio oriente, la escalada de tensión entre israelíes y palestinos alcanzó su punto álgido tras semanas de creciente hostilidad. Es evidente que se trata de una lucha desigual, pese a que algunos medios de comunicación de las grandes corporaciones se esfuerzan en mostrar lo contrario.

Para el periodista Pascual Serrano (PS) del diario digital Sputnik, detrás de motivos geopolíticos, religiosos y étnicos, encontramos una historia de ‘apartheid’ que se inicia en la Primera Guerra Mundial y continúa en el siglo XXI, en las redes.

Ciudadanos palestinos en medio de los escombros que dejó bombardeo.

En la explicación de las causas de la reciente crisis, Jeremy Bowen, editor de Medio Oriente de la BBC, coincidió en señalar que “los factores desencadenantes de lo que ha sucedido esta vez incluyen el control policial israelí de mano dura sobre los palestinos durante el Ramadán y los controvertidos esfuerzos de los tribunales israelíes para desalojar a palestinos de sus hogares”.

Estas familias han vivido en esa localidad desde hace décadas, antes bajo control de Jordania. Ni las protestas de Jordania ni de la ONU, pidiendo detener esa expulsión y cumplir con el derecho internacional humanitario, han detenido al Gobierno de Israel, que no detiene sus planes de judicialización del este de Jerusalén, ocupado en la guerra de 1967.

Para continuar su atropello, según el relato de Serrano, el lunes 10 de mayo se celebró la Marcha de la Bandera, un evento nacionalista israelí que conmemora esa ocupación. Las autoridades israelíes han ido poniendo obstáculos a las celebraciones del mes de Ramadán, cerrando la Puerta de Damasco, acceso principal al barrio musulmán de la Ciudad Vieja, bajo el argumento de evitar concentraciones a causa de la pandemia. Esta decisión provocó el enfado entre la comunidad palestina residente en Jerusalén, y las protestas se extendieron hasta la Explanada de las Mezquitas.

Para entender este problema que agobia al mundo, con la ayuda de medios de comunicación digitales como Sputnik, RT y BBC , el suplemento Crónica le ofrece una síntesis de un conflicto que, de continuar, eventualmente puede acarrear consecuencias catastróficas para la humanidad.

Misiles israelíes impactan sobre viviendas familiares.

Raíces del conflicto

En diciembre de 1947, la Asamblea General de la ONU aprobó, pese al rechazo de los árabes, el plan de división de Palestina, entonces bajo mandato británico. Este plan preveía la creación de dos Estados independientes, uno árabe y el otro judío, y una zona internacional en Jerusalén bajo control de las Naciones Unidas.

Repasemos ahora las principales etapas del desarrollo del conflicto y cómo se configuró el estado actual de la situación y de las fronteras reales de la zona, que no están reconocidas por la comunidad internacional.

La Primera Guerra Mundial y el Mandato Británico

La Palestina histórica (27.009 km2) estuvo dominada por el Imperio Otomano desde 1516 hasta 1917. Tras la Primera Guerra Mundial fue sometida a la autoridad británica, que promovió el llamado Mandato Británico como figura colonial de 1922 a 1947.

Con la creación del Estado de Israel en 1948, el peculiar nacionalismo exclusivista judío, el sionismo, puso en marcha un largo proceso de transformación de un territorio árabe-palestino en un espacio dominado por los judíos.

Aparentemente, el conflicto palestino-israelí podría parecer otro conflicto étnico sin más, en el que dos pueblos se disputan un mismo territorio. Sin embargo, aunque los palestinos sí mantienen una homogeneidad étnica, al ser todos árabes, entre los israelíes podemos encontrar hebreos, árabes (los llamados orientales), europeos (askenazis), sefardíes (descendientes de los judíos expulsados de España en 1492), etíopes, bereberes, tailandeses, indostanos, uzbekos, kurdos e incluso otras etnias diferentes.

¿CONFLICTO RELIGIOSO?

También podría parecer un conflicto religioso, en el que los seguidores de dos religiones contrapuestas luchan por controlar los lugares sagrados que ambas tienen en común. Tanto hebreos como árabes afirman proceder del mítico Abraham, a cuyos descendientes tanto el Yahvé de la religión judía como el Alá de la musulmana (el mismo Dios bíblico en realidad) les prometió la antigua tierra de Canaán (Palestina, parte de Jordania y el sur de Líbano y de Siria) en los tiempos en los que como tribus beduinas abandonaron el nomadismo.

El sionismo trata de legitimarse considerando que Dios otorgó la Tierra Prometida al pueblo judío, argumento que impide cualquier posibilidad de debate al respecto, pues se considera un dogma religioso.

En cambio, los palestinos no fundamentan su derecho a permanecer en Palestina en base a criterios religiosos, sino históricos y jurídicos, ya que esa tierra les pertenece en propiedad y la legalidad internacional lo ha confirmado.

¿CONFLICTO COLONIAL?

El conflicto palestino-israelí también podría parecer un típico conflicto colonial, en el que se trata de controlar una zona periférica rica en recursos naturales, como es Oriente Medio, implementando para ello políticas de terror contra la población autóctona para obligarla a someterse.

Esto estaría en consonancia con la tendencia de la propia definición que la izquierda no sionista israelí hace del conflicto, al autodenominarse muchas veces movimiento anticolonialista. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el valor de Palestina no es tanto económico como simbólico y debe su importancia estratégica más bien a los recursos naturales, en especial el petróleo, de los países vecinos. (PS)

Año 1948

El 14 de mayo de ese año, el Reino Unido pone fin a su mandato sobre Palestina y ese mismo día los judíos proclaman la fundación del Estado de Israel. El evento desencadena el inicio de una guerra entre los colonos hebreos y varios Estados árabes contrarios a la decisión de la ONU. Egipto, Siria, Líbano, Transjordania, Arabia Saudita, Irak y Yemen introducen casi inmediatamente tropas en Palestina, pero los israelíes logran rechazar el ataque y en 1949 ganan la guerra, quedándose con gran parte del territorio palestino.

Año 1967

Luego de varios enfrentamientos fronterizos entre Israel y los Estados árabes vecinos, sobre todo Siria, y viendo que un conflicto bélico es casi inevitable, Israel lanza un ataque preventivo. Estalla una guerra contra la coalición compuesta por Egipto, Siria, Jordania e Irak. El enfrentamiento duró poco —tan solo seis días—, pero sus resultados, la completa derrota de los aliados árabes, cambió drásticamente el panorama de la ya de por sí conflictiva región.

Como resultado, Israel conquista la península del Sinaí, la Franja de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Oriental —incluyendo la Ciudad Vieja— y los Altos del Golán.

Israel declara que Jerusalén forma parte de su Estado como su capital, pero este hecho no fue reconocido por la comunidad internacional ni por la ONU, que consideran estos territorios como “ocupados”.

Año 2017

La situación siguió así hasta finales de 2017, cuando el presidente de EEUU Donald Trump decidió reconocer a Jerusalén como capital de Israel y ordenó iniciar el traslado de la Embajada estadounidense desde Tel Aviv. Este gesto provocó un fuerte rechazo por parte de la comunidad internacional.

La decisión de Trump no ha tardado en encender una oleada de violentas protestas y disturbios en varios países de Oriente Medio, mientras que la Unión Europea ha lanzado una clara advertencia alertando que la decisión puede poner en riesgo el proceso de paz entre Israel y Palestina.

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