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La Paz / Reynaldo Gutiérrez

El secretario general de Fabol (Futbolistas Agremiados de Bolivia), David Paniagua, recuerda que la idea de defender al futbolista nació en 1993, y que él seguirá en esa línea hasta que los jugadores decidan lo contrario. Sobre los pedidos de su renuncia al cargo, señala que no merecen comentario porque no se debe a ellos.

¿Cuál es la historia de Fabol?

En 1984 fundé el primer sindicato de Futbolistas Agremiados Cruceños (Facruz). En 1986 Bolívar compró mi pase y me fui a La Paz, donde hice lo mismo: Futbolistas Agremiados de La Paz (FALP). A esas dos instancias fui capaz de tramitarles sus respectivas personerías jurídicas.

En mayo del 87, el entonces presidente del país Víctor Paz Estenssoro nos entregó en el Palacio de Gobierno los documentos que avalaban el funcionamiento de nuestra agremiación.

Después tramitamos una resolución suprema a través del ministro de Vivienda de esa época, Franklin Anaya, para darle en propiedad una vivienda en Conavi a ‘El Maestro’ Víctor Agustín Ugarte. El título de propiedad se lo entregamos con los capitanes de Facruz y FALP.

Después me recibí de abogado y fui convencido de que, mientras no apliquemos la normativa FIFA o no tengamos una ley, iba ser difícil obligar a nuestros dirigentes a que cumplan con sus compromisos.

El 93 me visitaron quienes fundaron Fabol, les entregué las personerías jurídicas de Facruz y FALP para que puedan seguir con los trámites. Recuerdo que vino Édgar Linares.

Consiguieron la personería jurídica de Fabol, que les otorgó el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en julio de 1994.
Una vez que Fabol consiguió su personería jurídica, la única actuación que tuvo fue convocar a una huelga y muchos dicen que por esa razón clasificamos al Mundial. Después Fabol desapareció porque sus miembros discutieron y se enojaron, y dejaron de tener trascendencia.

¿Qué pasó después?

Yo estaba convencido de que había que conseguir una ley. El 93 presenté un proyecto de ley del fútbol, que la discutimos en el Senado con su presidente, Juan Carlos Durán. Además de Leopoldo Fernández estuvieron Guido Loayza, ‘Chacho’ Kreidler, el secretario de Deportes, Roly Aguilera, y Limbert Cabrera Rivero, de Fabol.

Después de muchos líos, empezamos a discutir y les expliqué los motivos, pero al final quedamos frustrados porque no aprobaron. De bronca, Roly Aguilera le echó una meada en la meseta del Parlamento.

Después seguí, hice más de 200 viajes a La Paz en 11 años y la gente que fundó Fabol nunca apareció ni colaboró en nada, hasta que en 2004 el entonces vicepresidente de la República, Carlos Mesa, no aceptó apoyar una ley solo para el fútbol y nos obligó a reunirnos con todas las asambleas y terminar haciendo la Ley del Deporte.

En 2004 asumió la presidencia el señor Mesa y promulgó la ley; yo, reactivo Fabol, ya teniendo la norma, comenzamos a trabajar y obligamos a la Federación Boliviana de Fútbol a cumplir con las reglas de juego, como que no se empiece un torneo con deudas, seguro médico para los jugadores y la implementación de otras cosas que no solamente son beneficiosas para el futbolista, sino para todo el deporte boliviano.

A nivel internacional, en 2010 fuimos reconocidos como miembros plenos de Fippro (Federación Internacional de Futbolistas Profesionales), después de cumplir con un montón de requisitos.

¿Con qué idea nació la agremiación de futbolistas?

Con el objetivo de defender los derechos y hacer respetar los contratos de los futbolistas.

Esto nació a raíz del comentario de un periodista, que le hizo trapo al arquero Hebert Hoyos, de Oriente Petrolero, pero lo que rebasó el vaso de la paciencia fue que generalizó, eso indignó y ahí nació la idea de decir “tenemos que defendernos” y surgió Facruz, para defender al compañero.

¿Cómo está en la actualidad?

Estamos en un buen momento. Hemos construido desde abajo. El año pasado inauguramos nuestra oficina institucional propia. Fue uno de nuestros logros y nos ayudó a buscar la consolidación de la institución.

Tener casa propia nos permite desarrollar de mejor manera nuestro trabajo. También hemos sido capaces de organizar el sexto Congreso Jurídico de la Fippro División América, vinieron expositores de talla mundial como don Omar Ongaro, que es el jefe del estatuto del jugador de la FIFA.

Nos falta consolidar muchísimas cosas, pero estamos avanzando.

¿Cómo asume que le pidan dejar el cargo?

No merece ningún comentario porque es gente a la que no representamos. Es como si yo quisiera meterme al Círculo de Periodistas exigiendo una serie de cosas sin ser miembro.

¿Escuchó a Marcos Barrera, jugador que observa el trabajo de Fabol?

Son 500 procesos los que tenemos y no sé cuál será la queja de Barrera, pero nosotros tenemos relación directa con el capitán de San José, que es Didí Torrico, y sería bueno preguntarle a él si los estamos o no asistiendo en sus demandas como equipo. 

Todo el mundo tiene libertad de expresión, pero no sé cuál será el problema del jugador argentino.

¿Le incomoda que la mamá de un jugador (Luis Gutiérrez) recolecte firmas pidiendo su renuncia?

No vamos a polemizar. Estamos en un país libre y la gente puede hacer lo que quiera mientras no se meta con los derechos de los demás.
Nosotros representamos a los futbolistas y hemos sido elegidos por ellos, tenemos su apoyo y son a los únicos que nos debemos.

¿Cuándo finaliza su gestión?

En julio de 2022, cuando se convocará a elecciones. Si la gente a la que representamos nos vuelve a elegir, seguiremos; si no, nos iremos a casa.

Lo único que nos reprochan es que estemos mucho tiempo  pensando si hemos hecho algo mal o no les ayudamos.

No dicen nada cuando hacemos cosas por el bien de nuestros afiliados, como la última gestión dura con la Federación y la televisión para que solucionen el problema de Sport Boys, viajando a La Paz, exponiendo incluso nuestra integridad física en pleno conflicto.

No es que la Federación y la TV nos hayan regalado dinero, sino que fue un adelanto de 150 mil dólares que es nuestro, de Fabol. Gracias al respaldo a los capitanes de los clubes.

¿Por qué dice “nuestro”?

Es nuestro y no es la primera vez que disponemos. Por ley se estableció que el gremio tiene derecho a disponer libremente de un partido de la Selección a nivel nacional o internacional para su beneficio.

Una vez le ayudamos a Óscar Sánchez y después a la familia del jugador Burton, que también falleció, solo por mencionar dos casos.
Se tiene previsto recaudar 75 mil dólares por partido, y el monto de 150 corresponde a las gestiones de 2019 y 2020. Ahora, que los jugadores de Sport Boys devuelvan o no el dinero cuando alguien se haga cargo del club ya es otra cosa. No hemos pagado sueldo, es una contribución solidaria. Es por única y excepcional vez.

¿Cómo se mantiene Fabol?

Tenemos aportes de los futbolistas, que es obligatorio. Diez dólares para quienes ganan hasta mil dólares y 15 para los que ganan más; los que ganan hasta 500 dólares están exentos.

Hay personal que trabaja en la institución y lo recaudado no alcanza para cumplir, pero tenemos el soporte de Fippro, que cada año nos hace auditoría, ya que no nos entrega dinero de libre disponibilidad.

Fippro financió con el 70% la compra de nuestra casa.
Son cuatro clubes que hacen de agente de retención: Bolívar, The Strongest, Blooming y Oriente Petrolero, que depositan lo recaudado en

cuentas de la institución, que no pasan de los 350 dólares por club.

¿Los jugadores de los 10 restantes clubes no aportan?

Había un tiempo en el que los capitanes se encargaban de eso, pero era algo fuera de lugar. De los otros 10 clubes hay jugadores que no aportan, no les reclamamos ni condicionamos para defenderlos, basta un contrato para ir al TRD y hacer valer sus derechos.

¿Cuánto ganan los miembros del directorio de Futbolistas Agremiados?

No trabajamos gratis y los sueldos los cubre Fippro. El monto es una cuestión interna.

Perfil

David Paniagua Yépez, exfutbolista cruceño de 60 años. Es abogado y secretario general de Futbolistas Agremiados de Bolivia (Fabol) desde 2005.