Elías caurey III

Elías Caurey presentó la edición de Ñanderu Tüpa Regua Ñande Reko Rupi (Teología Guaraní), sobre la obra desarrollada por el sacerdote Gabriel Siquier. 

Jackeline Rojas Heredia

Caurey, de origen guaraní, es sociólogo y está a punto de defender su tesis en Antropología. Tiene además una maestría en Estrategias de Revitalización Lingüística, que realizó en España. Sus primeros estudios los hizo en su comunidad guaraní, situada en Charagua. El académico siente un  profundo amor y respeto por su nación guaraní, por lo que elaboró publicaciones para una mejor comprensión de esa cultura.

¿Cuándo y cómo decides recopilar los escritos del sacerdote Gabriel Siquier?
Yo conocí al padre Gabriel, fue él quien me acompañó en la vocación, como mi tutor. (Caurey estuvo un tiempo en el seminario con la intención de ser sacerdote). Él decía  siempre: “Hay cosas en la vida que hay que saberlas sentir”, esa es una filosofía muy guaraní. Parece que el trabajo fue anteriormente encomendado a otros sacerdotes de la talla de Xavier Albó por ejemplo, pero nadie se animó. Muchos de los apuntes están escritos en guaraní y solo podría ser descifrado por un guaraní. Yo dije: primero me sueño y luego veré, y me soñé. 
(Los guaranís le dan una importancia especial al sueño, ellos creen recibir las palabras desde lo alto, en sueños).
Entonces dije: “Por ahí quiere que lo haga”, y ya. Fue así que a mi retorno de España me adentré a ordenar y editar sus manuscritos. Este libro (lo señala) tiene como base tres archivos. Al padre Mauricio le hice dos propuestas: editar todo lo que escribió el padre Gabriel y hacer un estudio sobre lo escrito.  Inicialmente creí que la introducción me tomaría solo tres páginas, pero salieron 80 (sonríe).

Si bien te animaste por el sueño, ¿qué hizo que consideres este proyecto importante, qué beneficio comparte?
Para mí la idea es que se muestre el guaraní no como algo exótico, sino que se muestre en lo rico de su cultura, como ciencia, conocimiento. Mucha gente ve la cultura guaraní como algo exótico y no sabe lo que piensan y sienten, es un asunto tan delicado como la espiritualidad.
Hay gente que no sabe la identidad que tiene. Preguntan, ¿qué hay después de la muerte? ¿Por qué hay que morir? ¿Por qué hay viento? ¿Por qué hay mar? Tantas preguntas existenciales que si leen el libro quizá las respondan. Los guaranís siempre están riendo, están felices, así su casa se esté por caer. Ellos ríen.

¿Cómo pudo alguien que vivió su infancia y juventud rodeado de naturaleza vivir en La Paz?
Habemos guaranís que tenemos que cumplir un sacrificio, el sacrificio tiene siempre recompensa. Mi idioma materno es el guaraní, yo aprendí castellano en la escuela, y hasta que salí de la universidad no hablé guaraní, recién al salir retomé mi idioma, y eso me hizo caer en cuenta de que no se valora lo que somos nosotros. Hemos decidido escribir para nosotros, pero también para los demás,  por eso usamos castellano y guaraní. “Si los sacerdotes utilizaron guaraní para catequizarte porque no utilizar castellano para guaranizar, ¿no? 

Se habla de la espiritualidad de las naciones indígenas y se acude a ellas muchas veces buscando ayuda, ¿qué opinas sobre esto?
Las naciones indígenas por si solas ya son interculturales. Pasa que por mucho tiempo se las ha relegado. Yo tuve la oportunidad de trabajar como coordinador nacional  comunitario de consejos educativos de los indígenas, trabajé con los 37 pueblos indígenas (afro) trabajé con toditos, conocí a los yaminagua, machinerí, que están en Pando. Apoyé los currículos educativos para todos ellos. Ocurre que son atropellados por la gente porque no los conoce y además porque siguen una lógica muy comercial, quieren ganar dinero y no les importa lo que sea, sea indígena o no.
Acá llega el planteamiento, ¿le hace bien al ser humano tener demasiado dinero? No vas a encontrar guaranís ricos tampoco mendigos. Todos compartimos. 

¿Cuál es el concepto de Dios en la nación guaraní?
Para los guaranís no existe cielo o infierno. Existe el mal y el bien, y para que el primero exista es necesario que exista el segundo, ése es el pensamiento. Crees firmemente en Jesús, al igual que crees que las brujerías tendrán resultado, y la tienen porque todo está conectado a las creencias ancestrales que heredamos.

¿Las brujerías no están ligadas a un asunto más espiritual?
El mundo es energía y una energía necesita su opuesto, si existe el bien es que existe el mal y eso tiene sentido.

¿Elaboraste varios trabajos con el objetivo de que se conozca el universo guaraní, lo seguirás haciendo?
Yo necesito escribir en el código de ellos, son elementos importantes. Luego impulsar a que los padres transmitan el idioma y también la cultura.

¿Cuál consideras que será el aporte de la nación guaraní a la sociedad?
Yo creo que es posible aportar desde nuestra lógica. Hay lugares que se retoman desde ese sentido. No se debe ver a los indígenas como pobrecitos o criticarlos por su manera de vestir. En Europa, por ejemplo, se está analizando la importancia de lo natural, del contacto del ser humano con la naturaleza. En eso se puede contribuir. Sin ofender a nadie, yo creo que La Paz, por ejemplo, no es un sitio ni para niños ni para ancianos, es un lugar para jóvenes que trabajan. Acá ya todo está hecho y no hay nada que los niños puedan destruir para construir de nuevo.

Elías Caurey dijo que retornará junto a su familia a Charagua, su anhelo es que sus hijas Arandei y Tesavera Yasiendi, de 2 y 5 años, aprendan guaraní en el contexto de su comunidad. El sociólogo salió bachiller a los 23 años debido a la falta de maestros y escuelas en la comunidad guaraní, de donde proviene; sin embargo, consiguió becas y aprovechó oportunidades para estudiar, superarse y formar parte de proyectos grandes en beneficio de las poblaciones indígenas. Hoy tiene ofertas para quedarse en La Paz, pero siente la necesidad de retornar a su comunidad. (JRH)