La mítica pareja. (Foto: RRSS)

Claudio Sánchez /

La más reciente biografía sobre Paul Newman y Joanne Woodward The last movie stars (Las últimas estrellas de cine) es una serie de 10 capítulos producida por HBO Max y CNN Films, que presenta a la pareja en sus espacios más íntimos, en su entorno familiar, como también en los espacios laborales. Es una extraordinaria propuesta para recorrer los años dorados de Hollywood.

Tal vez las imágenes más recordadas de Paul Newman en nuestro imaginario sean aquellas en las que comparte escena junto a Robert Redford en aquel famoso western Dos hombres y un destino (George Roy Hill, 1969) donde se narra la historia de Sundance Kid y Butch Cassidy, quienes encontrarían su final en el sudoeste boliviano, aunque el mito deja abierta la respuesta final. A esta película se le suma la leyenda de que el guion, o al menos la idea original, fue de un boliviano. Nada más y nada menos que Gonzalo Sánchez de Lozada, quien estudió cine en Estados Unidos y trabajó en el país junto a Jorge Ruiz en los años 50 con Bolivia Films.

Dirigida por Ethan Hawke, famoso actor, productor y director de cine, la serie avanza en la intimidad de la pareja, y desde ellos, también en la del cine norteamericano, propone líneas de lectura sobre el propio país durante décadas en las que el mundo va cambiando y encontrando las formas definitivas de lo que sería el siglo XX.

El origen de la serie es por demás interesante, Hawke que dice haber conocido a Newman a través de la película coprotagonizada por Redford cuando vio Dos hombres y un destino acompañado de su padre. Hawke hará todo el relato en primera persona de esta excepcional biografía conjunta del actor y su esposa a partir de una serie de grabaciones perdidas, pero transcritas, que fueron realizadas por Stewart Stern, con el objetivo de hacer un trabajo biográfico extenso. El director decide poner voces a estas transcripciones y lo hace convocando a muchos de sus amigos para que lean aquello que se volvió texto y dejó de ser un audio. Ahí están, por ejemplo, George Clooney, Laura Linney, Sam Rockwell o Billy Crudop, entre otros, haciendo las voces de los protagonistas en una serie de intervenciones por zoom. Este guiño al encierro, y las consecuencias de la pandemia, permiten justamente entender la dimensión de un proyecto de más de seis horas de duración.

Las formas de producir también se han visto alteradas por la pandemia, primero las cuarentenas rígidas y la suspensión de la realización de varios proyectos. Después la postergación de estrenos y la posterior reinvención —o más bien consagración— de las maneras de exhibición que tienen a las plataformas de streaming como el gran aliado de los nuevos tiempos. Todo esto no detuvo los procesos creativos de los realizadores, una clara muestra de esto es esta serie. La que además quedará como testimonio de su propio tiempo, a través de la revisión de archivos y la puesta en escena de todo el relato.

Es esta una pieza consagratoria en la carrera de Hawke, tanto por las cualidades del montaje como por todo el trabajo de dirección que efectúa. Además, esta posibilidad de “poner el cuerpo” para hacer el relato lo ubican en un lugar de privilegio dentro de los documentalistas más contemporáneos. Porque esta serie es biográfica, sí; pero, es también un documental total sobre más de cinco décadas de la historia de sus personajes, y con ellos de toda una estructura industrial del cine. De esta manera también se desprende el acercamiento certero a una realidad —la de los Estados Unidos— que atraviesa diferentes etapas entre guerras y cuestiones internas de política y sociedad.

La serie provoca e invita a seguir explorando las historias que de Hollywood no se han contado, esta vez desde la intimidad de la pareja. Consigue hacer el repaso de una carrera con sus altibajos, que no le pertenece ni a uno ni a otro, sino que forman parte de la cultura popular. El alcance del cine en sus diferentes etapas como generador de discurso y la reinvención de la historiografía contemporánea que ahora se vuelve más intimista luego de largos periodos de revisión académica le asignan a este documental un sitial especial dentro de las formas más contemporáneas de contar el pasado y hacerlo presente en tanto las propias cintas aún existen. Testimonios de una era que se acabó, pero la cual es necesaria para comprender lo que vino después, el ahora. También en el final de un tiempo luego de la pandemia.