Paulo Abrão en entrevista en la Red Patria Nueva. (Foto: Jorge Mamani)

• Jorge Habermann /

El exsecretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Paulo Abrão, dijo ayer que los organismos de derechos humanos y los bolivianos no desean que se repitan los sucesos violentos de 2019 en el país.

“Quien observa hoy Bolivia se preocupa de que no se repita lo sucedido en 2019”, remarcó.

Abrão, quien se encuentra de visita en el país, brindó una conferencia sobre los derechos humanos en el marco del derecho internacional. Aseguró que se ha identificado en la sociedad una conciencia crítica respecto a ese triste episodio del golpe.

“Es inaceptable que todavía hoy se intente negar las graves violaciones de los derechos humanos que han sucedido en el país en 2019”, reflexionó.

La Comisión Interamericana y los sectores sociales del país enfrentaron durante esa gestión ese estado de negación y desinformación “para poder defender un mínimo de espacio, para poder recuperar la democracia un año después de manera pacífica y ejemplar”.

Creo que Bolivia, dijo, ahora representa un nuevo paradigma de enfrentamiento a ese autoritarismo para recuperar su democracia, este ejemplo va a ser objeto de muchos estudios en una perspectiva de cómo fue posible que la sociedad boliviana haya logrado de manera virtuosa y pacífica recuperar la democracia, generando espacios de reconciliación dentro de un marco de enfoque de derechos humanos.

Hizo un análisis respecto a la crisis de 2019, cuando se rompió el orden constitucional. Identificó tres estrategias para la gestación del golpe de Estado, además valoró la situación actual en la que se encuentra Bolivia.

Indicó que la primera estrategia de los grupos de poder es generar un proceso de desconfianza en los sistemas electorales de votación para sembrar en las personas una posición de desconfianza cívica en sus instituciones, con discursos programados previamente sobre el sistema de votación. La meta es instalar en la sociedad una inquietud para generar espacios donde los bloques autoritarios traspasen las instituciones democráticas.

El segundo método, explicó el experto, es diseminar desinformación y generar las llamadas fake news (noticias falsas), que van a ser orientadas a partir de canales muy poco confiables. Se activan en redes sociales o en los mecanismos tradicionales de comunicación, generan en la sociedad también la circulación de mentiras públicas, que muchas veces se vinculan a los temas electorales. Tienen la capacidad de generar daños a las instituciones en un horizonte muy largo.

Consideró que las sociedades después tienen que estar mucho tiempo administrando las consecuencias trágicas de la circulación de las mentiras por medio de estas deliberadas desinformaciones.

El tercer paso de desestabilización de nuestras democracias, subrayó, se relaciona con la activación de grupos extremistas radicales, muchas veces armados con disposición incluso de atacar la institucionalidad pública de manera agresiva, como por ejemplo ha pasado recientemente en Estados Unidos, en la invasión del Capitolio.

“Esa experiencia Bolivia ya la vivió, y en Brasil también la estamos enfrentando, y en Estados Unidos ya ha sucedido”, enfatizó.

“Hoy se establece una conexión muy fuerte entre el pasado y el presente, porque en el pasado el autoritarismo, las prácticas de golpe en contra de las instituciones democráticas tenían otro formato, uno más clásico que consistía en la activación de las fuerzas militares para ocupar las instituciones”.

Abrão aseguró que hoy estas alteraciones del sistema constitucional de los países se dan por otros medios, “razón por la cual es importante generar una discusión con toda la sociedad respecto a cómo evitar estos procesos o, en el caso de los países que han pasado por esa extrema violencia, evitar la repetición de estos hechos.

Es ahí, enfatizó, que se debe tener una posición como sociedad organizada para preservar la democracia.

Hizo una remembranza de lo sucedido en Bolivia y encontró un país muy distinto de aquel que visitó cuando era parte de la delegación interamericana en un momento muy duro para todos, donde existía una masiva violación de los derechos humanos vinculada a un grave ataque a la institucionalidad democrática. Ahora ello exige, según Abrão, una reflexión sobre la defensa de las democracias. “Hoy un gran desafío para Bolivia es saber defender su democracia, porque desde la garantía de la preservación de los espacios democráticos se da la posibilidad para el ejercicio de nuestros derechos humanos”, dijo.