INT - Sebastian Piñera

 

EFE / CHILE – Edición impresa

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, convocó ayer al esperado plebiscito constitucional para el 26 de abril, que será el primer paso para decidir si se redacta una nueva Constitución y qué mecanismo se utiliza para ello.

En un acto que se celebró en el Palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo, el mandatario firmó un decreto supremo con el que oficializó el llamado a la ciudadanía a votar en la consulta. “No es una elección cualquiera, porque con esta acción democrática y republicana vamos a tener que optar entre dos alternativas, las dos igualmente legítimas y democráticas”, explicó.

Cuando los chilenos acudan a las urnas en el plebiscito tendrán la opción de elegir si quieren una nueva Constitución o prefieren reformar la existente, creada en 1980, durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) y foco de las protestas que hace más de dos meses se desarrollan en el país.

La redacción de una nueva Carta Magna es uno de los principales clamores del estallido social, que dejó al menos 24 fallecidos, ya que la ciudadanía la considera el origen de las desigualdades en el país.

En ese texto, que ha sido reformado decenas de veces, se le concedió al Estado un rol “subsidiario” (secundario) en la provisión y administración de los recursos básicos, lo que favoreció la privatización de los mismos.