SEG8-F1-COLEGIALES- APG

 

Roberto Medina Buezo/Bolivia/Edición Impresa
Ante el posible incremento de casos de niños y adolescentes que huyen de sus hogares por temor a ser castigados por sus padres debido a aplazos o pérdida del año educativo, la capitana Gaby Coca recomendó a los progenitores y a los estudiantes fortalecer de manera constante sus lazos de comunicación y confianza a fin de hallar soluciones conjuntas. 

La autoridad policial considera que la dejadez de los progenitores hacia sus hijos, al no supervisar de forma periódica su rendimiento educativo debido a que pasan muchas horas del día en sus fuentes laborales o en otras actividades, y el alejamiento paulatino de los niños y jóvenes de sus padres, son los factores principales que alientan a los menores a escapar de sus hogares cuando tienen un problema en sus unidades educativas.

“Estas malas relaciones de comunicación y confianza y el temor a los castigos no permiten a los estudiantes avisar a sus padres lo que les ha pasado, entonces huyen sin tomar en cuenta los riesgos a los que se exponen, por ello es importante que a la brevedad haya mayor comunicación entre ambas partes y sobre todo la confianza porque el mal rendimiento puede ser por otros factores alejados del hogar como las amistades o relaciones sentimentales”, dijo al periódico Bolivia.

La capitana añadió que estos comportamientos y actitudes causaron en años recientes un incremento significativo en la cifra de estudiantes que huyen de sus casas, puesto que no tienen el valor para afrontar los inconvenientes que atraviesan.

“Los adolescentes no toman en cuenta los riesgos a los que se someten y huyen creyendo que en otro lugar se van a independizar y a subsistir, pero de un momento a otro se encuentran con un panorama y una realidad muy distinta porque se exponen a delitos de trata, tráfico, accidentes, violaciones e incluso la muerte debido a una mala decisión asumida”, manifestó.

Entre los factores que se debe trabajar, según Coca, está la pasividad de los padres de familia respecto a la educación de sus hijos, ya que en la mayoría de los casos se conforman con llevar el dinero a sus hogares.

De igual manera, hay que fortalecer la formación de valores de los menores siempre bajo el rol de jefes de hogar porque si se es permisivo, se fomenta la mala conducta de los hijos y se rompe la figura de autoridad, se da paso a un lazo más de amistad sin respeto y sin tomar en cuenta la figura paterna o materna

“Los padres no deben perder la autoridad y el control. Debe haber siempre límites, entonces cada día tienen que supervisar las actividades de sus hijos porque de esta manera se puede subsanar a tiempo un mal rendimiento educativo”, apuntó.

También es importante recabar toda la información de los menores como sus amistades, sentimientos, relaciones sociales, lugares que frecuenta y sobre todo cómo está su desempeño en todas las materias.

“Esa información les falta mucho a los papás porque cuando llegan acá para denunciar una desaparición o fuga están en cero, entonces nosotros somos los que tenemos que indagar qué pasó y establecer todos los factores de su decisión”, remarcó.