Por urgencias políticas y por razones económicas, algunos sectores piden que se levante la cuarentena y que la normalidad vuelva al país lo antes posible, si fuera posible ayer.

El gobierno de la presidenta Jeanine Áñez ha dejado las cosas a la decisión de los profesionales de la salud porque ella también querría que todo esto acabara pronto.

Pero hay un inconveniente que no toman en cuenta ni los apresurados que quieren elecciones de inmediato ni los que reclaman por las actividades económicas: el invierno.

El “general invierno” ha decidido muchas cosas en la historia. Los rusos agradecieron a ese general cuando les libró de la invasión de Napoleón y los Nazis.

Ahora, el invierno está llegando a Bolivia. Incluso hay un feriado para celebrarlo, con el nombre de “Año Nuevos Aimara”, que se cumplirá el 21 de junio.

El país, en suma, está a dos meses de la llegada formal del invierno, aunque todos sabemos que los fríos se adelantan a los festejos y al feriado provocando afecciones a la salud de las personas, sobre todo a las vías respiratorias y a los pulmones.

Por lo tanto, el invierno viene con muy malas intenciones. Lo tendrían que saber todos los bolivianos, porque los problemas de salud que cause el frío podrían perjudicar a la lucha contra al virus chino.

El gobierno ha tomado todas las decisiones oportunas, comenzando por decretar la cuarentena antes que otros países de la región, lo que ha permitido que en este momento Bolivia figure como el país con menos contagiados del cono sur de Sudamérica.

Las medidas económicas aprobadas por el gobierno han venido a ayudar a que se produzca un caso de hipotermia en la economía, lo que se ha hecho con grandes sacrificios, sacando fuerzas de flaqueza.

El dinero que se ahorró al anular el despilfarro que había dejado programado el gobierno del cocalero prófugo ha servido para que los hogares reciban recursos y las empresas se beneficien con el oxígeno de la demanda.

Algunos políticos exigen que se ponga fin a la cuarentena sin tomar en cuenta el cuidado de la salud de la gente, y solamente pensando en que deben realizarse las elecciones lo antes posible.

En Francia fueron suspendidas elecciones de segunda vuelta para los municipios porque las autoridades temieron que la concentración de personas en los lugares de votación terminaría ayudando al virus y no a la democracia.

En Bolivia hay un virus al acecho, que es un partido que quiere volver al poder para seguir espoliando al país, para seguir con el despilfarro y la corrupción. Para Bolivia, ese virus es más peligroso que el chino.