Adela II -tapa posible

Homenaje al 11 de octubre, día nacional de  las mujeres bolivianas

Jackeline Rojas Heredia

El 11 de octubre de 1854 nació Paz Juana Plácida Adela Rafaela Zamudio Ribero en la ciudad de Cochabamba, quien fue poeta, escritora y maestra, más conocida como la pionera del feminismo del siglo XIX, Adela Zamudio, con su seudónimo ‘Soledad’.
Al mencionarla se hace inmediata referencia a su célebre poema Nacer Hombre; sin embargo, quienes conocen su obra, su escritura invadida de una decepción precoz y una fina métrica rimada comprenden que en realidad ella escribió sobre lo duro que fue, para su tiempo y aún para el presente, nacer mujer.
Y serlo sin el estricto seguimiento a normas marcadas de comportamiento y a roles preestablecidos, aún vigentes para pensamientos estrechos que no aceptan la capacidad femenina más allá de la procreación y del servicio doméstico. 
Zamudio siente el amor en su más profundo y eterno sentido, aquel inmutable, imperturbable, incondicional… 

Dios y tú son los dos temas 
que nunca bastante osada 
probé a cantar en mis versos 
Dios y Tú madre adorada…

También es quien sufre, ama quizá en silencio, quizá en la lejanía…

Ave feliz quien como tú pudiera
Rauda volar llegar a otra región
Ir a morir incógnita viajera
Junto a aquel ser que adora el corazón.
Fija en el horizonte mi pupila sin más anhelo que 
volverle a ver,
Volverle a ver para morir tranquila
Estoy aquí mirando anochecer.

No es ajena a la creencia en Dios pese a que se destacó por atacar las normas impuestas por la religión católica. Ella jamás abandonó su fe ni su manera particular de comunicarse con Dios.
Dios de piedad infinita
Dale a mi alma un alimento
Un rumbo a mi pensamiento
Y un destino a mi existencia.
También acude en tono de solidaridad, más que de reclamo, a un Dios incomprendido por su creación.
¿Quo Vadis?
¿Adónde vas Señor?
Sola en el ancho páramo del 
mundo, 
sola con mi dolor en su confín 
con estupor profundo 
miró alzarse un celeste resplandor
¡Es él! Aparición deslumbradora
De blanca y dulce faz…
El mundo con tu sangre redimido
Veinte siglos después de tu 
pasión, es hoy más infeliz, más 
pervertido, más pagano que en 
el tiempo de Nerón.
……..
Mucho se puede decir, describir y analizar sobre la obra y sobre el ser de Adela Zamudio, ¿La defensora de los derechos de la mujer?, sí, del derecho a la educación porque a ella se le privó de completar la suya, sí al derecho de contraer o no matrimonio, al de contribuir en igualdad de condiciones con el hombre, al desarrollo de la sociedad. Pero Adela fue también una crítica mordaz contra la mujer vana, superficial y egoísta, contra la mujer machista.
La sociedad es un jardín 
Y en ella brotan flores más bellas 
cada vez
Para toda mujer vana y hermosa 
Hay un fantasma horrible, la ve
jez. (Fragmento del poema narrativo Loca de Hierro).

Y como la esperanza acompaña el caminar de quienes creen en profundos cambios y viven por ello, la lucha por una sociedad justa continuará, así como continúa Adela Zamudio en la memoria boliviana.
Vuelo a morar en ignorada 
estrella
Libre ya del suplicio de la 
vida
Allá os espero hasta seguir mi 
huella
Lloradme ausente, 
pero no perdida.