Por: Jaime Iturri Salmón /

No era el favorito y una quincena antes de las elecciones estaba más bien a la cola. Pero ocurrieron las ocupaciones y los enfrentamientos en tierra mapuche y la cosa cambió: el miedo de la clase media impulsó a José Antonio Kast hasta la cumbre. Al punto que ganó las elecciones en primera vuelta. Cierto es que lo hizo por apenas dos puntos y patatín patatán, pero ganó.

Y lo hizo gracias al voto del sur, es decir precisamente de la región araucana donde consiguió más del 45% y del norte territorio donde miles de bolivianos, peruanos y venezolanos viven donde impuso un beligerante discurso antimigrante. Lo cual es en el fondo una muestra de gran hipocresía porque el candidato de la ultraderecha chilena es de origen alemán y de familia nazi.

Si algo hay que reconocerle a Kast es que se anda sin rodeos, es totalmente facho, admirador de Pinochet y contrario a los más elementales valores democráticos.

¿Puede in hombre así hacerse del manejo de la que otrora era mostrada como democracia modelo en Latinoamérica? Bueno, de poder puede y está en el campo de las probabilidades pero si la cosa es apostar yo me jugaría por Gabriel Boric porque creo que el espanto del fascismo unirá los que se reclamen demócratas y que incluso muchos que no votaron lo harán el 19 de diciembre contra la ultraderecha.

De ser así y con la muy posible victoria de Luis Ignacio Lula Da Silva en el Brasil el panorama en Suramérica habría cambiado de medio a medio. Más aún si el exguerrillero Gustavo Petro lideriza las encuestas en Colombia.

Vivimos tiempos de profundo vaciamiento ideológico donde todo lo sólido se desvanece en el aire como diría el buen Marx. Ningún tipo de sociedad aparece ya como conmovedor para los habitantes del planeta.

Son tiempos de cambio, tan profundos que hasta la hegemonía de Estados Unidos ha llegado a su fin. Hace algunos días se ha reportado que China es la primera economía de mundo. Se entiende que el gigante asiático sea el primer socio comercial de un Chile que estuvo manejado por la derecha piñerista.

Biden tiene que hacer algo y lo hará con créditos baratos para reforzar la infraestructura de esta parte del continente americano.

Una gran oportunidad si sabemos aprovecharla.

Como también la segunda vuelta en las elecciones chilenas serán un momento clave para que ese país salte al futuro o se quede anclado en tiempos de dictadura y neoliberalismo. (Jaime Iturri Salmón es periodista)

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