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Telesur

El escritor argentino Julio Cortázar nació en Bruselas el 26 de agosto de 1914, y murió en París en 1984. Fue figura del boom de la literatura hispanoamericana. Las fotografías aquí reunidas fueron publicadas originalmente en 2015 y corresponden al fotógrafo Hugo Passarello. La versión digital de NYT las volvió a difundir en  honor al 104 aniversario del nacimiento de Julio Cortázar. Passarello era bastante joven la primera vez que leyó Rayuela. Como muchos lectores de esa obra, quedó cautivado por la narrativa y sus juegos de estructura. Ambientada en París, la novela tiene 155 capítulos para los que Cortázar da tres opciones de orden de lectura: cronológico, en saltos con instrucciones o como uno guste. “Cortázar jugó con la idea de que un libro fuera una historia con la cual jugar”, comentó Passarello. “Me inspiró a hacer lo mismo con las fotografías”, le dijo a Andrew Boruyga, del New York Times 

Hace 104 años nació uno de los escritores más influyentes de la literatura contemporánea, el franco-argentino Julio Cortázar, quien consiguió situarse, a través de sus textos, en el imaginario cultural de millones de personas en el mundo con el paso de los años.

Una de las obras más destacadas de este escritor es Rayuela, un clásico de la literatura que cuenta con una serie de particulares que lo convierten en un ejemplar único para los lectores. ¿Por qué leerla?

–El juego: La novela fue planteada como un juego de niños, ya que el autor consideró que la imaginación literaria es muy parecida a la de un niño cuando juega. Por eso estructuró el libro de una forma tan particular, que puede ser leído de varias maneras.

En su obra Vuelta al día en 80 mundos inventa una máquina, la rayuelomatic, que calcula todas las lecturas que se puede hacer con Rayuela.

–El lenguaje: En este texto, Cortázar inventó un idioma que se llama glíglico, creado por La Maga (personaje de la obra), y que es una especie de español rehecho rítmicamente, que parece producto de un juego. Es como lo que llama Alfonso Reyes, jitanjáfora, como la frase de tín marín de do pingüé.

–Los opuestos complementarios: El escritor mencionó que su novela es una mandala, que es un diseño gráfico de la India que lleva a la meditación, por lo que en la obra pone figuras opuestas que uno debe descubrir cómo se juntan, pues son complementarias. La visión del hinduismo de la unidad brota de los contrarios.

Es por eso que Rayuela moviliza opuestos que existen sólo en la medida en que se complementan con el otro.

–La música: En el texto se da mucha importancia a la música y al jazz. Hay un Círculo de la Serpiente que junta a los fanáticos del jazz, un género que a Cortázar siempre le gustó, pues permite crear con libertad abierta a la experimentación. 

Por ejemplo, hay un cuento de él que se llama El perseguidor, cuyo protagonista es un músico de jazz que está buscando, a través de la música, salir de lo establecido y llegar a lo absoluto como una forma de liberación.

–El amor: También se puede considerar a Rayuela una novela de amor, pues trata de dos de sus parejas, la que tuvo en Buenos Aires, Talita, y la que estaba en París, que es La Maga. 

Dos tipos de amor, de amar: una mujer lo obliga a pensar en lo cotidiano, pragmático, mientras que la otra lo mantiene más enfocado en la meditación y espiritualidad. Dos tipos de amor que pueden atraer al lector.