Por: Gabriel Campero Nava/

Para todo el país es de conocimiento que el pedido de Censo 2023 fue una derrota de las élites del departamento de Santa Cruz y obviamente de sus “líderes”, quienes hasta el día de hoy tratan de mostrar ante sus adeptos una supuesta victoria logrando conseguir “censo 2024”, risorio desde el punto vista global y dio paso a muchos memes, pero también genera bronca e indignación en quienes sabemos el costo que tuvo, primeramente recordar, que perdieron la vida 4 personas.

Existió el caso de una violación grupal a una señorita, múltiples casos de heridos, todo esto propiciado por los grupos de paramilitares borrachos o drogados que responden a Camacho y Calvo, quienes en su mayoría siguen campantes y libres después de todo ese terror que han propiciado.

Además de eso, es importante analizar el comportamiento de la sociedad cruceña, puesto que en términos muy generales definimos la posverdad como la “situación en que los hechos son menos importantes que las creencias personales”, esto se comprueba de manera sencilla, ya que ante tanta injusticia señalada previamente y un daño económico de millones de dólares a ese departamento, existe mucha población en Santa Cruz que sigue respaldando fehacientemente a estos delincuentes exigiendo incluso libertad de estas personas tras comprobarse sus delitos.

Es ahí que ese departamento sigue sumergido en un mundo de posverdad, en el cual el regionalismo, su visión sesgada de supuesto “progreso autosuficiente” hace creer a su población que están en un paraíso, cuando en realidad viven más en un mundo de fanatismo e individualismo salvaje, en pocas palabras en su posverdad cómoda.

La tarea es difícil, pero no imposible es ahí que nosotros como militantes de izquierda tenemos que impulsar campañas que humanicen y dejen de lado ese fanatismo, sin que les interese las viudas, heridos y en sí los derechos humanos de la población, que fueron vulnerados en esos días de paro que solo dejaron un perdedor: el departamento de Santa Cruz.