Los casos de violencia intrafamiliar aumentaron durante el tiempo de cuarentena por el Covid-19. (Foto: RRSS)

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La emergencia sanitaria por el coronavirus (COVID-19) en el mundo y el establecimiento de la cuarentena total en Latinoamérica trajo consigo inevitables consecuencias económicas y visibilizó la pobreza y el deficiente sistema de salud de algunos países. Sin embargo, también develó otra problemática mayor: el incremento de la violencia hacia las mujeres, que pese a estar en casa, donde se supone que están lejos del peligro en las calles, continúan sufriendo agresiones.

Ante esta situación, la presidenta constitucional de Bolivia, Jeanine Áñez, instó a través de un video a denunciar los casos de violencia doméstica y machista; y aseguró que se aplicará todo el rigor de la ley para sancionar a los agresores.

“Te dejo en pantalla un teléfono para que denuncies si eres víctima de este tipo de violencia. Ahora más que nunca hay que cuidarnos entre todas”, señaló en la grabación publicada en su cuenta de Twitter.

En el video, la Mandataria aseguró que existen muchas denuncias de ese tipo, por lo que se comprometió a prestar ayuda a las mujeres que rompan el silencio.

“Es mi compromiso ayudar a todas las mujeres que estén sufriendo cualquier tipo de violencia. Estamos para apoyarte y protegerte. Si necesitas ayuda, llama al 800-14-0348. La única manera de terminar con estas situaciones tan dolorosas es rompiendo el silencio”, aseveró.

Violencia genera cifras mayores a los contagios de Covid-19

La violencia contra la mujer, niño, niña y adolescente se incrementó en el último tiempo a consecuencia del confinamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus.

Las cifras indican que en los primeros cuatro meses del año se reportaron 7.461 casos de violencia doméstica y 40 feminicidios; en contraposición, este número supera a las víctimas contagiadas con COVID-19, que no superan las 1.500.

“Hasta el presente se registraron 293 casos de violación a niño, niña y adolescente. En lo que respecta a este período de la cuarentena alcanzamos un total de 61 casos”, informó el director nacional de la Fuerza Especial de Lucha contra la Violencia (FELCV), Juan Carlos Alarcón, la pasada semana.

Según el reporte oficial, hasta el 30 de abril, el departamento de Santa Cruz presentó más casos con relación a La Paz, que le secunda en la incidencia.

“En La Paz, en lo que va del año, tenemos una cantidad de 2.426 casos de violencia de manera general y en Santa Cruz más que el doble, quiere decir que está con una cantidad de 5.035”, especificó Alarcón.

El director exhortó a las víctimas a reportar las agresiones lo antes posible para que la Policía les preste el auxilio necesario y preserve su vida.

Problemas económicos detonan violencia

La problemática de la violencia doméstica está vigente hace miles de años y la pandemia ayudó a visibilizarla. Las respuestas inmediatas de los países respecto a la economía y prevención de violencia están en marcha, pero los expertos proyectan que las consecuencias económicas del COVID-19 incrementarán más la violencia contra la mujer.

El director del Centro de Investigación de la Facultad de Ciencias Administrativas y Recursos Humanos de la Universidad de San Martín de San Marcos del Perú, Arístides Vara-Horna, detalló que existirá más dependencia económica, movilidad laboral, mayor riesgo de acoso y hostigamiento sexual en las fuentes laborales, sobrecargo de cuidado o doble jornada laboral, incumplimiento de pensiones alimentarias y trastocamiento en los roles de género.

“Ahora habrá mayor dependencia económica de las mujeres que son amas de casa y dependen de los ingresos de su pareja, tendrán mayor probabilidad de riesgo de violencia debido a la inseguridad alimentaria y escasez de recursos. Se ha encontrado sistemáticamente que este factor exacerba y vulnera los roles de género”, detalló Vara.

Según el estudio, la mayoría de las mujeres en Latinoamérica desempeña trabajos forzados, mal pagados, de tiempo parcial, inseguros, informales y sin beneficios. Por otro lado, alrededor de 50 millones de trabajadoras domésticas sufrirán explotación. Además, las niñas y adolescentes estarán más expuestas a la violencia sexual en condiciones precarias de vivienda.

El analista explicó que estos tipos de violencia se incrementarán por las consecuencias económicas de la pandemia; asimismo, mientras dure la cuarentena y pese a que las medidas se vayan flexibilizando en cada país, más mujeres y niñas sufrirán los efectos de la economía en el silencio de sus hogares por la falta de ingresos y la dependencia económica.