El documento proyecta que en la presente gestión la deuda externa se incremente en $us 2.315 millones.

Eliana Uchani / Bolivia Digital

El incremento del gasto corriente para el pago de sueldos y salarios y el aumento de la deuda externa derivará en una inestabilidad económica del país: se prevé que el déficit fiscal llegará al 7%, según el análisis que realizó la Fundación Jubileo al Presupuesto General del Estado (PGE) 2020, que elaboró el Movimiento al Socialismo (MAS) la gestión pasada.

En el análisis que hizo la entidad se establece que el presupuesto refleja su intención de gasto, como continuar con la expansión del  gasto corriente; mientras que, con la limitación de ingresos, la inversión sigue cayendo.

«Con los datos que presenta el Presupuesto General del Estado se analizan las nuevas  tendencias. Se prevé que el resultado fiscal  (ingresos-gastos) sea un déficit aún mayor al  programado; y la difícil situación de las finanzas públicas tienda a complicarse aún más con este efecto adicional que es la crisis del coronavirus», dice el documento elaborado por la fundación.

A esto se suma la crisis que atraviesa el planeta por el coronavirus, el desplome del costo del barril de petróleo y la recesión económica, lo que ocasionará la reducción de los ingresos que perciba el país por la venta del gas y la recaudación de impuestos.

Observaciones

El Presupuesto General del Estado fue presentado en septiembre de la pasada gestión a la Asamblea Legislativa para su aprobación, un mes antes de las elecciones generales del 20 de octubre. Esta fue rezagada por ese Órgano porque priorizaron la campaña electoral.

Este documento proyecta el incremento de la deuda externa es de $us  2.315  millones. El saldo de la deuda pública se elevó constantemente desde 2008, y los últimos años los montos adicionales son de gran magnitud. Hasta diciembre de 2019, el saldo de la deuda externa alcanzó a $us 11.268 millones.

El análisis también refiere que el endeudamiento programado para la presente gestión incluía, en el  texto de la Ley Financial, nuevamente la contratación de deuda a través de títulos de valor en mercados de capital externos, conocidos como “bonos soberanos”, para apoyo presupuestario.

«El monto establecido es de $us 1.500 millones; sin embargo, por la situación del país y la crisis internacional del coronavirus es previsible que no se pueda concretar. El crecimiento constante y  acelerado del nivel de endeudamiento no es sostenible en el mediano plazo», explica. 

Según el análisis, al existir un déficit fiscal, es decir que los gastos del Estado superaron a los ingresos, el Gobierno debe recurrir a los préstamos internacionales para cubrir los gastos que no se pueden cubrir.

Bolivia registró un déficit fiscal desde 2014, el que cerró en 3,4%; en 2015 llegó a 6,9%; en 2016 se situó en 7,2%; en 2017 acabó en 7,8%; en 2018 registró un 8,1%, y en 2019 llegó a 7,2%.

Gasto corriente

De forma consecutiva, el gobierno de Evo Morales incrementó el gasto corriente: para este año se presupuestó Bs 137.996 millones  como gastos corrientes del Sector Público, mayor en 4,7% con relación a 2019.

Los niveles alcanzados por estos gastos y su persistente crecimiento representan un riesgo  latente de insostenibilidad de las finanzas públicas, considerando la verdadera disponibilidad de ingresos públicos, los que nuevamente se reducen.

Por otro lado, dentro de los gastos corrientes, el ítem de sueldos y salarios se aumenta nuevamente para el presente año en casi 7%, de acuerdo con las previsiones iniciales del Presupuesto.


Inversión

El Presupuesto General del Estado (PGE) 2020 prevé $us 931 millones menos para inversión pública, comparados con los recursos fijados para este año. En 2019 se destinó $us 5.323 millones y para esta gestión se presupuestó $us 4.392 millones.

Además, la inversión pública tiene un notable crecimiento durante el período de bonanza, pero se reduce desde el 2017. Nuevamente decrece en 17% para este año.