Poco a poco, en medio de indecisiones y titubeos, algunos países de Europa están avanzando en la idea de aplicar a la China Popular una multimillonaria multa como sanción por su responsabilidad en la pandemia del Covit-19.

Por supuesto que el gobierno comunista chino está molesto incluso con la iniciativa, que por el momento es solamente una idea, y ha lanzado acusaciones diciendo que se trataría de una actitud racista y vengativa.

Los países que tienen la idea de la multa, comenzando por Alemania, dicen que China tendría que ser transparente respecto de este tema y no seguir dando informes contradictorios acerca de la manera cómo el virus nació y si es cierto que fue fabricado en un laboratorio, que se explique cómo es que escapó de allí.

Las contradicciones chinas son muchas. Al principio, el gobierno comunista dijo que el virus había surgido en Wuhan después de que una delegación de deportistas militares de Estados Unidos se había presentado para participar en juegos internacionales.

Luego, quizá porque le pareció absurdo su propio argumento, el gobierno chino decidió olvidarlo, mientras en países vecinos crecían versiones sobre la manera cómo fue fabricado el virus, e incluso los propósitos que habría tenido semejante experimento.

Se está ante el virus más peligroso que ha conocido la humanidad hasta ahora. Ni siquiera se ha podido identificar todos sus síntomas y por lo tanto se hace difícil elaborar una vacuna. En los últimos días se habló de sarpullidos en los brazos y en la nariz como otro síntoma, además de la tos seca, la fiebre y el dolor de cabeza.

Los montos de las multas que se han propuesto hasta ahora suman alrededor de 200.000 millones de dólares, que Chima debería pagar a diferentes países, comenzando por los más afectados, de los cuales el número uno, por cantidad de muertos, es Estados Unidos.

Tendría que pagar a los restaurantes, a las aerolíneas y a todos los sectores económicos afectados, además de compensar a las familias de las víctimas. Mucho dinero que China tendría que pagar, a pesar de que su economía también está afectada. Pero esto de la multa todavía es solamente una posibilidad, que dependerá de las relaciones que tienen los países afectados con la China, que no son homogéneas. Estados Unidos sería el país que encabeza esta gestión, que quizá sea planteada en La Haya o a través de la OMS.

En el mundo se ha desatado, entretanto, una nueva pandemia, la de los expertos que opinan sobre cómo será el desenlace, si todo volverá a la normalidad, y cuándo ocurrirá eso.

Los países ensayan fórmulas para resolver el dilema de si es mejor parar la economía o tratar de encarar la pandemia con los medios existentes, que hasta ahora se han mostrado insuficientes en países tan avanzados como Estados Unidos, Francia, Inglaterra, España e Italia.

En nuestra región, el virus ha hecho estragos en Ecuador, donde un gobierno “socialista”, de Rafael Correa, había hecho lo mismo que el cocalero Morales hizo en Bolivia: no invirtió en salud y toda la plata se la embolsilló.

En Bolivia quizá haya que esperar, si llegara a fructificar la idea de la multa, que el país sea compensado por las pérdidas que está sufriendo. Luego vendrá el momento de los juicios que Bolivia deberá iniciar, juicios de responsabilidades y ordinarios, a los responsables bolivianos de este desastre.

Es que Bolivia llegó a esta pandemia después de haberse librado de otra, que fue el manejo irresponsable del país por parte de un partido político que fue expulsado del gobierno pero que se quedó aferrado a los puestos que tiene en el parlamento, producto de un fraude realizado en 2014.