Por: Ariel Molina/

Lo dejaron hablar al final, le dieron el micrófono para describir los acuerdos a los que llegaron en la reunión sostenida entre los representantes cruceños y el Gobierno. Sin brío ni exagerada emoción, el gobernador cruceño como queriendo apropiarse de algún logro indicó que se había convenido realizar el trabajo en mesas técnicas sobre la complementación a la propuesta presentada por la Uagrm, en la que participarán además del INE algunos organismos internacionales para construir criterios técnicos sobre el cronograma presentado. Además, también relató disimulando su incomodidad que el acuerdo había establecido que el desarrollo del Censo es un trabajo meramente técnico.

Ha de ser difícil pagar la factura por cada fracaso que tiene este gobernador, pero no se puede esperar más de quien no se siente cómodo desde lo institucional. Qué distinto se lo ve en moto compinchado de matones o sosteniendo un rosario evocando el fanatismo pueril de alguna gente que busca pertenecer. Está claro, la silla del servidor público no es para todos. Su gestión está caracterizada por esa relación inversamente proporcional entre la enorme cantidad de recursos que recibe la gobernación cruceña y la pobre ejecución que presenta su titular. 

¿Será que son estas reuniones como la de anoche aquellos momentos que no le sientan nada bien y por eso prefiere huirles lo más posible? Pareciera que sí, cuando se lo invita a representar a su departamento, se excusa de decir presente en toda reunión que se le convoca. Qué feo debe sentirse el no poder “ajear” a los presentes y no recibir las sumisiones cotidianas de sus fieles, a Camacho se le puede entender si se plantea esta incomodidad, pero al Gobernador de Santa Cruz no y hoy el cargo lo tiene secuestrado.

Debe estar replanteándose sus propias palabras, aquello de que el Censo no debe tener contaminación política, concluyó en su propio desplazamiento de la demanda. Y es que, se veía venir, quedan pocas instituciones cruceñas que apoyan a Camacho y quizá justamente esto sea lo que más le convenga a Santa Cruz.