Por: Iván Canelas Alurralde  /

Una exautoridad, ligada a la comunicación, me comentó que la Sociedad Interamericana de la Prensa, SIP, en representación de los periodistas, denunció que, en varios países de América Latina, principalmente en los gobiernos populares, se viola permanentemente la libertad de expresión.

Para indagar más le pregunté qué era la SIP y me dijo una organización que representa a los periodistas. Quedé sorprendido por el desconocimiento que tenía de las organizaciones que representan de alguna forma a los periodistas.

Me fui a la plaza principal a preguntar a los reporteros, que siempre están dando vueltas a la caza de noticias, qué era para ellos la SIP, algunos no sabían y otros ratificaron el criterio de la exautoridad, que era una organización que aglutina a periodistas.

Con eso más quedé impactado, con razón nadie defiende los intereses de los trabajadores de la prensa. La SIP es la que representa los intereses de los dueños de periódicos, aquellos que tienen más poder, más recursos económicos y que siempre estuvieron en contra de los intereses profesionales y económicos de los periodistas.

En mi sondeo también consulté que era la ANP, Asociación Nacional de la Prensa, y me dijeron la que aglutina a los periodistas bolivianos. Tampoco sabían, es la organización que representa los intereses de los dueños de medios en Bolivia.

Investigué cómo están las organizaciones que realmente representan a los periodistas y a los trabajadores de la prensa. La mayoría se encuentran divididas, tanto las federaciones, como la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia.

Ni qué decir de las asociaciones de periodistas, a las que, en varios departamentos, ni se las conoce. La nacional, tiene dirigentes eternos, sin representatividad y en las regionales fungen como dirigentes, muchos que ni siquiera desempeñaron funciones periodísticas.

Qué tiempos aquellos, diría, cuando nuestras organizaciones profesionales y sindicales eran fuertes y representaban a los periodistas y trabajadores de la prensa en general. Defendían los intereses laborales, evitaban los abusos, la censura, se luchaba por un salario digno.

En el pasado se consiguió la columna sindical, el derecho a la réplica, la cláusula de la conciencia, algunos bonos, en fin, una serie de conquistas que hoy nadie sabe de su existencia, menos se cumplen.

Hoy los periodistas ni conocen sus organizaciones, tienen como referencia las que representan a los dueños de los medios, generalmente conservadores y tradicionales, y que tienen sus propios intereses no solo económicos, sino principalmente políticos.

¿Quién defiende entonces a los periodistas y trabajadores de la prensa? Al parecer nadie, por eso a muchos les pagan miserias, a otros les deben, muchos no tienen seguro de vejez, ni caja de salud, no les pagan horas extras, menos su trabajo en feriados y fines de semana, los obligan a publicar medias verdades, sin fuente. Creo que ya llegaron al fondo, ahora les toca reorganizarse por el bien del periodismo, el mejor oficio del mundo. (Iván Canelas Alurralde es periodista).

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