• Romina Montoya

Ismael Marquina, sargento de policía que en 2019 decidió no plegarse al motín de sus entonces camaradas, testimonió que luego de ser detenido, acusado falsamente de terrorismo y tráfico de armas, le pidieron que entregue a tres dirigentes del trópico de Cochabamba para conseguir su libertad.

“¿Qué me decían?, ‘tienes dos opciones, Marquina, entréganos a Andrónico, a Leonardo y a Leonida Zurita y no te metemos a la cárcel’”, relató.

Marquina estuvo incomunicado por tres días sin abogado, sin visitas familiares y sin alimentos, además de ser víctima de maltratos de parte de sus propios colegas que lo catalogaban como traidor y masista.

Después de su audiencia de medidas cautelares, fue trasladado a la cárcel de El Abra por nueve meses como un preso más, pese a que había cumplido con todos los requisitos para su liberación y que no se le comprobó ninguna de las acusaciones.

“Quien llamó a la convulsión fue Carlos Mesa, quien financió (fue) Fernando Camacho, quien dio la orden (fue) Jeanine Añez a través de su gabinete y actuó el alto mando policial y militar”, aseguró.