Por: Gabriel Campero Nava/

El cojo le echa la culpa al empedrado, dicta el refrán. Durante los últimos días han estado dando amplia cobertura en diversos medios de comunicación privados a algunos diputados y senadores de oposición para pedir “perdón” y justificar la no asistencia a la sesión en la cual se eligió al Defensor del Pueblo. Para ello hay que tener presente que todo lo que se realizó en la sesión estaba bajo la norma, que señala “Las Diputadas y Diputados en ejercicio de sus funciones, a solicitud personal, firmada y presentada ante la Primera Secretaría, podrán gozar de licencia de acuerdo a Reglamento hasta cuatro días. Las Diputadas y Diputados suplentes no gozarán de licencia”. Asimismo, en el reglamento de licencias señala en la sección de “Definición de habilitación de Diputadas y Diputados Suplentes” lo siguiente: “Para fines del presente Reglamento se denomina habilitación a la sustitución de la Diputada o Diputado Titular por su Suplente, para participar como mínimo de una cuarta parte de las Sesiones Plenarias, de Comisión y de Comités al mes”.

Teniendo presente que de los 32 ausentes a la mencionada sesión tampoco asistieron sus suplentes, quienes tienen los mismos derechos y que en ausencia del titular ellos asumen el rol de ser diputado en ejercicio y además de ello no gozan de licencias según lo que establece la norma, como previamente vimos.

Pero además de ello escucho en programa radial a la senadora de Comunidad Ciudadana (la que planteaba como solución a la cocaína legalizar la misma) tachar de desgraciados a los diputados del MAS y de autoritario al presidente de la cámara de diputados, todo en una forma atrevida y sarcástica para un tema tan delicado.

Lo que sorprende (no solo a militantes del MAS, sino a la población opositora que votó por ellos) es la simplicidad con la cual con una carta simplona piden perdón por no cumplir con lo mínimo que deberían cumplir: “su asistencia” sea con titulares o suplentes, cosa que no realizaron y tienen el descaro de decir que es una “artimaña” del MAS para imponer un defensor del pueblo. Ahora hay que hablar de hechos, los diputados del MAS representan a ese 55% de la población que votó por esa alternativa política e ideológica para que cumpla con sus tareas hasta el 2025, por tanto cumplieron con su tarea de asistir, escoger a una persona para que sea Defensor del Pueblo después de varias oportunidades en las cuales los diputados de oposición no permitieron escoger a uno de manera conjunta, autoridad que la población mayoritaria (ese 55%) necesita. Otro hecho es el desconocimiento de la norma por parte de los diputados opositores y no dejar suplente o es el poco o nulo interés de los suplentes de asistir en reemplazo del titular. En cualquier caso, lo sucedido responde a la necesidad del pueblo Boliviano de contar con un Defensor del Pueblo, de cumplir con la tarea que tienen los diputados, de asistir a las sesiones (con suplentes o titulares).

Esto nuevamente muestra lo mediocre de la oposición que se tiene, puesto que prefieren echar la culpa al MAS antes que asumir responsabilidades en cuanto a sus actos que van desde lo risorio hasta lo preocupante. Recordemos a la diputada que saltó por los curules en la asamblea queriendo agredir a otros diputados; el que cantaba canciones de Luis Miguel como referente político; el que decía que la hoja de coca olía como marihuana; y sin olvidarnos de esa senadora que planteó legalizar la cocaína. Lejos está una oposición que pueda plantear propuestas, que no entorpezca, sino que mínimamente asista a sesión y trabaje. Pero creo que esa es la talla de oposición que tiene ese porcentaje opositor que votó por ellos, esa es la consecuencia de votar por odio antes que por progreso y bienestar, ahora como decía un pseudo periodista cruceño: “tráguensela” y dejen de echar la culpa al empedrado y trabajen.