Foto: Archivo Juan Karita

Redacción Central /

Racismo es una palabra que no fue desechada de la élite cruceña, a pesar de los esfuerzos estatales en el gobierno de Evo Morales y hoy de Luis Arce. Ese mal continúa arraigado en actores cruceños políticos elitistas y se puede ver en eventos importantes.

El racismo, producto del proceso colonial y parte lamentable de la modernidad ahora, se ha exacerbado en Bolivia y está asociado a la intensificación de la violencia, que tiene una larga data.

El 23 de enero de 2003, según registran medios de comunicación, una pacífica marcha de la Central Obrera Departamental (COD), que exigía diálogo al gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, estuvo a punto de concluir en una batalla campal ante la “provocación” de la Unión Juvenil Cruceñista.

A convocatoria de la ‘Nación Camba’, un grupo de jóvenes de la Unión Juvenil Cruceñista, brazo de choque del Comité Cívico, intentó tomar la plaza 24 de Septiembre para impedir la marcha campesina y de los trabajadores. La situación se tornó crítica cuando esos jóvenes tomaron la tarima donde la COD iba a desarrollar su mitin, con la frase “Somos dueños de esta tierra, no estamos en contra de los collas, sino de los delincuentes que avasallan Santa Cruz”.

El informe ‘Situación de la discriminación racial en Bolivia’, del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas (CERD), de agosto de 2010, señala que para entender la repercusión del racismo y los efectos negativos que genera en la sociedad se debe considerar que Bolivia es el país con mayor población indígena-campesina en América del Sur, pues llega al “62 por ciento del total de la población”, distribuida en chaco, amazonia, valles y andes, donde se encuentran 35 pueblos indígenas diferenciados y si incluimos a los afrobolivianos, 36. Mientras que el 38% restante está compuesto por grupos autocalificados como blancos y mestizos que a lo largo de 185 años detentaron el poder económico y político.

El racismo se evidenció en distintos momentos, sólo que no se quiso admitir su existencia en la oriental Santa Cruz; por ejemplo, sucedió uno de los hechos más vergonzosos promovidos desde el Comité Cívico de esa región, conformado por familias de la élite cruceña y respaldado con un grupo de choque, la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) y jóvenes de la ‘Nación Camba’, cuando ultrajaron y golpearon con bates, látigos, ladrillos, piedras y botellas a los integrantes de una marcha de campesinos y obreros en Santa Cruz, con gritos de “basura, collas de mierda”, “fuera llamas de mierda”.

24 de mayo de 2008, campesinos fueron golpeados y humillados en la plaza 25 de Mayo de Sucre.

Estas actitudes llegaron al extremo en el caso de la ciudad de Santa Cruz, cuando se impulsó por las élites cívicas la creación de la ‘Nación Camba’, que dijo estar integrada únicamente por blancos.

Ésta obtuvo gran influencia regional al punto de controlar y oponerse a los nombramientos de collas en direcciones de empresas y organismos estatales en Santa Cruz.

Racismo en Sucre

El 24 de mayo de 2008, campesinos fueron golpeados, tomados como rehenes y posteriormente humillados semidesnudos en la plaza 25 de Mayo de Sucre, por grupos instigados por el Comité Interinstitucional, que se movilizó de manera violenta para evitar la llegada del entonces presidente Evo Morales a esa ciudad

En  la plaza principal, donde fueron obligados “a pedir perdón” de rodillas y semidesnudos ante la multitud, los campesinos sin ropa de cintura para arriba, entre ellos el alcalde de Mojocoya, fueron obligados a emitir insultos en contra del Gobierno que los representaba.

Masacre de Porvenir

Ese mismo año, en septiembre se registró la masacre de Porvenir, también llamada masacre de Pando, donde se asesinó a campesinos.

Según el informe final de la Comisión Especial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la masacre en Pando del 11 de septiembre de 2008 fue organizada bajo una cadena de mando prefectural, y el atentado contra la vida y la integridad de las personas en esos hechos fue delito común que corresponde ser procesado bajo la justicia ordinaria.

Al menos 20 personas resultaron muertas, decenas heridas y desaparecidas a manos de sicarios presumiblemente vinculados al exprefecto Leopoldo Fernández, quien fue encarcelado en la sede de gobierno.

Media luna

En seis departamentos se acrecentó el racismo: Beni, Pando, Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca y parte de Cochabamba, esta región se autodenominó la ‘Media Luna’. No era raro leer, ver o escuchar en los medios de comunicación, sobre todo del oriente, declaraciones referidas a los indígenas como “raza maldita”, algo que repitió Rubén Costas, exprefecto de Santa Cruz, en todo momento.

Este mismo cruceño se refirió al Presidente indígena en una gran concentración social como un “mal nacido”, “un macaco” (mono). Por lo que no fueron raros los programas radiales en oriente que sostuvieran que la solución para Bolivia era “matar al indio”, refiriéndose al presidente Evo Morales.

El Comité Cívico pro Santa Cruz, en el intento de golpe de 2008, trató de consolidar la ‘Media Luna’, buscando concretizar golpes prefecturales, respaldados principalmente por el uso de la violencia, que se vio reflejada en las calles de la urbe cruceña.

En abril de 2008, el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, anunció la formación de una segunda República luego de la consulta autonómica del 4 de mayo del mismo año. Mostró así sus pretensiones además de racistas separatistas.

El 10 de septiembre de 2008, instituciones estatales fueron tomadas por unionistas, en una jornada de agresiones impulsadas por los prefectos opositores al gobierno de Morales.

El Ejecutivo denunció ante la comunidad nacional e internacional que en la ciudad capital del departamento de Santa Cruz se puso en marcha un golpe de Estado civil encabezado por el presidente del Comité Cívico, Branco Marinkovic, y con la tolerancia del prefecto Rubén Costas.

Se anunció que el Poder Ejecutivo no respondería a las “provocaciones de grupos fascistas” y defenderá la democracia y la unidad nacional sin declarar estado de sitio en las zonas convulsionadas.

Al día siguiente, la radio estatal Patria Nueva y BTV son obligadas a suspender emisiones en la ciudad de Montero del departamento de Santa Cruz, ante las amenazas de muerte contra los periodistas y la toma de sus instalaciones por parte de los grupos de choque del Comité Cívico, donde estaba involucrado también Branko Marinkovic, quien era presidente de esa instancia.

El 12 de septiembre, la UJC, con el apoyo de la Prefectura y el Comité Cívico, toma las oficinas de la Representación Presidencial en Santa Cruz. La representante del presidente Evo Morales, Gabriela Montaño, sostiene que la ola de violencia desatada por el prefecto Rubén Costas, el cívico Branco Marinkovic, a través de los unionistas, continúa causando zozobra en la capital cruceña, con la toma de entidades públicas.

Racismo 2019

El 10 de noviembre de 2019 Bolivia vivió uno de los momentos más críticos. Luego de 13 años de Gobierno, la intentona de golpe de Estado que se gestaba desde las elecciones del 20 de octubre se consumó, y el legítimamente electo presidente de Bolivia Evo Morales Ayma se vio obligado a renunciar a su cargo por la paz del país.

El golpe de Estado boliviano de noviembre de 2019 tuvo un trasfondo de corte racista dirigido a eliminar los avances de protección e inclusión para los pueblos indígenas, según el portal Prensa Latina.

 “Los hechos violentos que se manifestaron a lo largo del periodo del golpe de Estado fueron precisamente para eliminar todo lo logrado en la sociedad con el proceso de cambio”, añadió el exvocero, según la Agencia Boliviana de Información.

De acuerdo con Racicot, los avances en el reconocimiento de los derechos de los indígenas, y, en particular, de sus mujeres, generaron una suerte de rabia en una clase social del pueblo situada del lado del golpismo.

Denis Racicot, exrepresentante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Bolivia. (Foto: Archivo)

“Los mecanismos de protección e inclusión para esos pueblos originarios en la vida económica, social y política del país, en particular su representación femenina en el Parlamento, ofuscaron a ese segmento poblacional entre los golpistas”, opinó Racicot.

El exdirectivo de la ONU consideró que, por ejemplo, la Biblia en la autoproclamación como presidenta de Jeanine Añez “fue usada para generar un símbolo de retroceso en los avances logrados hacia la inclusión y coexistencia de varias religiones”.

Para Racicot, aquel momento impactó de forma dolorosa, como cuando los militares apartaron la wiphala de sus uniformes en gesto de retorno a “una sociedad colonial, racista y discriminadora, lista para acabar con los derechos de los pueblos indígenas”.

En 2008, Marinkovic fue el principal instigador del odio racial hacia la gente del occidente del país, en el marco del intento separatista denominado ‘Media Luna’.

Camacho, hoy gobernador, defiende los intereses millonarios empresariales de su familia y otras de Santa Cruz. Salió a la palestra política luego  del cabildo cruceño y el posicionamiento político del federalismo.

Ambos esta semana volvieron a destilar odio, esta vez contra el indígena David Choquehuanca, presidente en ejercicio del país.