Desde la recuperación de la democracia, con las elecciones de 2020, el presidente Luis Arce implementó una serie de medidas económicas destinadas a superar la crisis en la que dejó a Bolivia el gobierno de facto de Jeanine Añez y sus secuaces, quienes no dudaron, una vez tomaron el poder, en robar a las instituciones del Estado.

A finales de mayo, el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, informó que en Bolivia la pobreza moderada se redujo de 39,0% en 2020 a 36,2% en 2021; mientras que la pobreza extrema cayó de 13,7% a 11,1% durante el período señalado.

En el país, la tasa de desempleo abierto urbano se redujo de 8,1% en marzo de 2021 a 5,3% en el mismo mes de 2022, gracias a las medidas aplicadas por el Gobierno nacional, según la autoridad.

Estos son algunos de los motivos por los que un estudio de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) proyecta que Bolivia será el país que más reducirá la pobreza extrema en Sudamérica este año.

Entre otros logros fundamentales está que entre enero y abril de 2022 las exportaciones de la industria manufacturera alcanzaron $us 2.145 millones, un valor histórico respecto a comercio exterior.

Cuando llegó al Gobierno, Arce creó el Bono Contra el Hambre y políticas para sustituir las importaciones que dieron lugar a la reactivación económica y al crecimiento de la demanda interna.

También se retomó la implementación del Modelo Económico Social Comunitario Productivo que se enfoca en la aplicación de políticas sociales como el pago de bonos, acceso y producción soberana de alimentos, fondos para los pequeños productores y microempresarios, políticas de vivienda y servicios básicos, y el mayor acceso al financiamiento.

Otra característica es que se volvió a invertir en caminos para consolidar el desarrollo de las regiones y la integración del Estado y así mejorar el comercio. Ejemplo de esto es que se anunció la inversión de Bs 11.299 millones en 17 dobles vías en Santa Cruz, La Paz, Oruro, Cochabamba, Chuquisaca y Tarija.

También se refleja este crecimiento en datos como el del Servicio de Impuestos Nacionales, que recientemente informó que entre enero y mayo de este año la recaudación tributaria se incrementó un 24,5% al alcanzar los Bs 16.488 millones, respecto al mismo periodo de 2021, cuando llegó a Bs 13.245 millones.

Bolivia avanza a paso firme y lo importante es que estos resultados se ven en los bolsillos de los bolivianos; la economía mejora y el país nuevamente es felicitado por organismos internacionales, el comercio mejora y disminuye la tasa de desempleo.

Se retoma la senda del crecimiento y esta señal positiva es un alivio para todos la población que nuevamente se está atreviendo a invertir para generar ganancias, toda vez que ve que existe un mercado estable, fruto de políticas de gobierno acertadas.