Imagen referencial de personal médico durante la atención a una paciente.

Érika Ibargüen / Bolivia Digital

Ante la aparición del coronavirus, pandemia que al momento se llevó miles de vidas a escala mundial, y la tarea específica y sacrificada que deben cumplir los profesionales en salud es importante no desatender las necesidades de este sector, expuesto a un contagio con el virus por encontrarse en primera línea al ser los primeros en atender al paciente.

El psicólogo Carlos Velásquez fue consultado por Bolivia Digital para conocer cuáles son los aspectos que se deben tomar en cuenta para que los médicos, enfermeras, choferes de ambulancias, personal de limpieza y otros trabajadores del sector salud se sientan valorados, protegidos y apoyados por la población y sobre todo por las autoridades.

El profesional señaló que para comprender este fenómeno, calificado por él de sui generis debido a que nunca antes Bolivia pasó por una situación tan compleja en que la primera reacción de la población es ‘el miedo’ ante lo desconocido y las posibilidades de saber cómo enfrentarlo son menores, lo primero que se debe hacer es analizar e interiorizarse de qué se trata.

“Es importante, desde ese punto de vista, reconocer la labor que cumple el sector de salud, que en este caso es el más expuesto a sufrir un contagio y multiplicarlo en sus familias. Hablamos de todos, médicos, enfermeras, camilleros, choferes, los que se encargan de la limpieza, los que les llevan la comida a los enfermos, etc., que evidentemente están en primera línea porque son los primeros que estarán ocupados de la atención, intervención, entre otros factores, y esto supone de entrada una alta posibilidad de contagio”, manifestó.

Agregó que el solo contacto en el ámbito psíquico genera un alto nivel de miedo al contagio, a fallar, a llevar la enfermedad a la familia, que se traduce en ansiedad y estrés.

Un informe que publicó ONU Mujeres (Organización de las Naciones Unidas dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres) señala que casi el 60% del total del personal en salud es de sexo femenino.

Según Shirley Rocabado, salubrista médica especialista en adolescencia, en Bolivia el número es similar e incluso de este total el 50% es mayor a 50 años.

“Vivimos un continuo estrés no solo por la pandemia, sino por la presión del sistema. Está por ejemplo el ver cómo llegar a nuestras fuentes de trabajo. Pese a que se habilitaron los PumaKatari, no todos vivimos cerca de sus paradas o su ruta y cuando se hace tarde y perdemos el bus, nadie quiere recogernos y acercarnos a nuestras casas”, señaló Rocabado.

También comentó que no todos cuentan con los elementos de bioseguridad y que el trabajo que desempeñan es muy serio porque deben salvar vidas sin pensar en las suyas.

Es por esas razones que el psicólogo Velásquez considera que darle atención al sector es una prioridad.

“El miedo genera distintas reacciones, lo cual depende de la persona, algunos se paralizan, otros escapan, otros enfrentan y otros agreden al generador de miedo, pero por el compromiso que adquirieron cuando se titularon y por la vocación que tienen los mandiles blancos, solo piensan en salvar vidas, por lo tanto no pueden paralizarse o salir escapando, lo que hacen es quedarse y enfrentar, lo que les promueve un alto nivel de estrés”, indicó.

Dijo que para esto, lo importante es «automotivarse» y cumplir con lo que en psicología se llama seguir las autoinstrucciones (repetirse a sí mismo dentro de su cabeza lo que se debe hacer).

«Por ejemplo, ‘debo calmarme, tengo que estar tranquilo, no debo improvisar, debo seguir el protocolo y por tanto respirar como es debido’. No olvidar que la enfermedad involucra los ojos, la boca y la nariz”, aconsejó Velásquez.

La idea es que mantengan la mayor concentración posible para utilizarla ante la posibilidad de contagio y por supuesto utilizar estrictamente los elementos de bioseguridad, que tienen que ver con el barbijo, mascarilla, guantes, lentes y ropa adecuada.

Velásquez insistió en que se debería promover en el personal, aprender a respirar calmadamente para mantener el sistema respiratorio regulado y ayudar a que se oxigene mejor el cerebro y así pensar con tranquilidad y actuar de igual manera.

Autocuidado emocional del sector salud

También es importante que exista una comunicación fluida entre miembros del equipo de atención sanitaria y reuniones frecuentes con el fin de coordinar una lista de aspectos de atención a pacientes sospechosos o infectados.

Una alternativa es trabajar en parejas y buscar supervisión entre pares, reconocer y proveer las propias necesidades, cuidar la realización de los descansos.

Algo que no debe faltar son las prácticas de regulación emocional y el reconocimiento de los propios límites.

Es también importante la presencia de una autoridad de salud en reuniones de los equipos médicos y de enfermería, y el apoyo constante a este grupo, a los que se suman supervisores y salud laboral.

La atención directa a los profesionales que de forma activa lo soliciten es algo imprescindible, además del apoyo a los equipos en las áreas de mayor riesgo (Urgencias y plantas con pacientes aislados) y en los momentos difíciles de su intervención, como son las entradas y salidas de la zona de alto riesgo.

También se deben establecer puntos de autocuidado emocional diarios de asistencia voluntaria con los equipos asistenciales, certificando distancias de seguridad.

Casos complicados

La psicóloga Tatiana Jáuregui, que trabaja actualmente en el área de Seguridad Social, manifestó que el proceso clínico de un paciente con COVID-19 es muy complicado debido a que no hay ningún tratamiento que englobe todas las aristas que implica este problema.

“Cada persona es única, pero tratándose de una situación crítica como la que estamos viviendo en un estado de cuarentena, lo mínimo que se debería recomendar es hacer la contención respectiva porque la incertidumbre prima por sobre todas las cosas debido a que enfrentan algo nuevo y no es fácil dar certidumbre a la población sobre asideros que uno mismo como profesional no conoce y no reconoce”, aseguró Jáuregui.

Según la profesional, muchos sienten implícitamente la responsabilidad en una situación de duelo o enfermedad de los pacientes, y peor aún en el caso de la pérdida de una vida.

«Se involucra mucho la vocación de servicio y es por ello que este personal de salud en general, también necesita comprensión, necesitan un espacio donde puedan encontrarse ellos con sus necesidades, con sus requerimientos de ese embotamiento emergente o sobrecarga emocional en el proceso de servir en el área de salud”, recalcó la psicóloga.

Insistió en que es muy importante ―por tanto― brindarles ese espacio al personal médico y de salud porque cada uno de ellos, desde su puesto de trabajo, tiene necesidades, vacíos, requerimientos, inquietudes e incertidumbres respecto a ellos mismos, a lo que están llevando a su casa (contagio).

“No olvidemos que la relación de estos médicos o enfermeras con los pacientes es muy cercana e incluso muchas veces tienen que hacer la parte de la familia, ya que no siempre están presentes, lo que hace que tengan una relación muy estrecha y se convierte en una carga emocional muy fuerte. Por eso hago hincapié en que el personal de salud necesita un espacio, tiempo y método terapéutico en el que pueda desahogarse y sentirse acogido por la sociedad”, agregó.

También recalcó que un apoyo efectivo que puede brindar la ciudadanía al personal de salud es quedándose en casa.