Gabriel Campero Nava /

Han sido dos jornadas de medir fuerzas, una a favor de la impunidad y convocada por los ricos, otra llevada adelante por el 55% que decidió retomar la democracia en octubre hace un año atrás.

Acá debemos ser críticos como defensores de la democracia y no permitir que como en el 2019 las elites, medios de comunicación y clase media desclasada se apropien de las consignas de lucha, así como lo hicieron secuestrando nuestra tricolor, denigrándola y usándola como capa, mantel y hasta toalla para barbería.

En el wiphalazo vi mucha convicción y escuché discursos con contenido anticolonial y anti imperialista, pero vi muy pocas tricolores pese a que las convocatorias pedían participar con ambos símbolos patrios.

Ya el fascismo tuvo el descaro en el 2019 de usar cantos de resistencia propios de la izquierda durante el golpe y en el periodo de la dictadura de Añez, los escuche cantar “el derecho de vivir en paz” de Jara, “el pueblo unido” de Quilapayun, “resistiré”, entre algunos.

Es momento que las organizaciones sociales, movimientos populares anti imperialistas rescatemos estas consignas y símbolos patrios en nuestras movilizaciones, no solo porque representan la lucha contra la injusticia y el fascismo, sino porque exigen respeto, respeto a sus autores y a lo que representan, respeto que el fascismo jamás les dará. (Gabriel Campero Nava es ingeniero industrial)

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