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Fernando del Carpio Z. – Edición impresa

os integrantes de la agrupación Resistencia Km 0, que resguardó la histórica plaza y las instalaciones de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) desde principios de noviembre hasta después del 12, cuando Jeanine Áñez juró como presidenta, consideran que cumplieron y esperan que luego del gobierno de transición se elija otro que cumpla con el pueblo boliviano.

El objetivo era impedir que Evo Morales se perpetúe en el poder luego de casi 14 años de gestión ininterrumpida y después de que incumplió con el referéndum del 21 de febrero de 2016, que le dijo No, pero con el argumento de que ir a un cuarto período “es un derecho humano” volvió a postularse para participar en las elecciones del 20 de octubre.

Tres testimonios

Judith Flores, Jonathan Romero y Marcela ‘Chela’ Ontiveros coincidieron en manifestar, por separado, que se movilizaron no por una causa partidaria, no militan en ningún partido, sino por su convencimiento “en los valores democráticos y el respeto pleno a la Constitución Política del Estado”.

Jonathan (30 años), de profesión profesor, comenzó a participar en las movilizaciones en la plaza Abaroa, frente al edificio del Tribunal Supremo Electoral (TSE), contra el fraude y para exigir la renuncia de las autoridades electorales.

Recuerda que el 22 de octubre, en una movilización en la que estaba el magisterio, médicos y universitarios, que subían hacia la plaza San Francisco, y por el carril de bajada lo hacían mineros afines al Movimiento al Socialismo (MAS), hubo el riesgo de un enfrentamiento que felizmente no se produjo.

Y como ocurría esos días, cada día se entonaba con mayor fervor el cántico: “¿Quién se cansa?, nadie se cansa; ¿quién se rinde?, nadie se rinde; Evo de nuevo, huevo carajo”, que se viralizó y se escuchó en todo el país, ya que incluso llegó fuera de las fronteras,
Chela Ontiveros (28 años), consultora de sistemas, resalta que jóvenes de distintos sectores sociales de La Paz y otras regiones del país estuvieron en las calles munidos de palos, piedras, flechas y escudos para hacer frente a quienes defendían el fraude y la corrupción.

Cuenta que “la indignación por el fraude y la lucha por la vigencia de la democracia” le llevó a movilizarse todos los días, y reconoce que vivió momentos tensos cuando les lanzaban cachorros de dinamita o bombas molotov, pero su convicción y el compañerismo que encontró le hicieron permanecer firme y hasta el final. Manifestó que estaba en permanente contacto con su familia, especialmente con su mamá.

Judith Flores (48 años), profesora que estuvo en las calles todo ese tiempo, señala que además de las 150 personas que forman parte de la agrupación, son parte de la resistencia quienes se movilizaron y llegaron hasta la UTOP con agua, sándwich, víveres e incluso combustible para los vehículos de la Policía.

Frente al vandalismo y destrucción de bienes públicos en distintos lugares de la ciudad, como la destrucción e incendio de los PumaKatari, de la casa del rector de la UMSA, Waldo Albarracín, de la periodista Casimira Lema, así como de recintos policiales, “nosotros respondimos resguardando los edificios públicos y privados sin llegar al saqueo ni incendio”.  

Resistencia nacional

Los tres integrantes de la Resistencia Km 0 refieren que pese a los pasos que adopta el gobierno de transición con el fin de promulgar la ley e ir a elecciones, de elegir a las nuevas autoridades electorales y de que Evo Morales no volverá a postularse, se vive en medio de “la cuerda floja de una tensa calma”, por lo que señala que volverán a salir si hay algo raro.

Jóvenes de los grupos de la resistencia de todo el país se reunieron el pasado fin de semana en la ciudad de Cochabamba para evaluar la situación nacional y no con el afán de apoyar a tal o cual candidato, sino para preservar la democracia y estar alertas para volver a las calles.