La Asociación Departamental de Productores de Coca de La Paz (Adepcoca) terminó de organizar la logística para la comercialización de la hoja en todo el territorio nacional, aplicando rigurosas previsiones de bioseguridad.

Dado que la coca es vendida al consumidor en pequeñas bolsas de plástico, y los vendedores usan las manos para el efecto, las medidas de bioseguridad deben ser muy exigentes para evitar el virus chino.

Para ello, los cocaleros de Yungas se pusieron de acuerdo con autoridades del sector sanitario del gobierno central y de las alcaldías, a fin de dar seguridad a los consumidores. La venta había sido perjudicada por el temor de la gente al contagio del virus, había sido afectado el transporte, como ocurrió a todo lo demás, y eso llevó a que se elabore una estrategia.

Ahora el trabajo ha terminado y Adepcoca anuncia que la comercialización de la hoja se hará con todas las precauciones, pero se garantizará que llegue a todas partes. Es probable que las limitaciones fronterizas impidan que la hoja llegue hasta los consumidores argentinos, por el momento.

Lo curioso de todo esto es que los productores de coca del Chapare no se han pronunciado en ningún momento sobre esta situación, con lo que han admitido de manera tácita que ellos no venden la hoja de coca.

Un estudio de las Naciones Unidas dijo que 94% de la coca del Chapare no llega a los mercados de la hoja, con lo que quedaría demostrado que esa coca solo sirve para fabricar droga. Acerca del restante 6% no se ha informado nada.

Todo esto tendría que dar lugar a que las autoridades correspondientes cuestionen la ley por la cual fueron legalizados los cultivos del Chapare utilizando el argumento de que se trataba de atender un consumo tradicional, respetando usos y costumbres, etcétera.

Los productores de Yungas estuvieron pidiendo que se  haga un censo o un estudio sobre el consumo de la hoja de coca en el país. La idea fue planteada incluso a quienes organizaban el censo de 2012 pero fue rechazada.

Lo cierto es que la pandemia del virus chino está dando lugar a que se levante el velo que cubría el cultivo de la coca en el Chapare. Si los productores no tienen interés en vender la hoja es porque no hay consumidores individuales y solo existe el uso industrial, lo que obliga a reformar la ley de la coca aprobada por el cocalero Morales.

Y para el futuro será preciso establecer, con un censo, cuántos consumidores de hoja existen en el país para saber cuántos cultivos se necesitan. De paso, el país se habrá librado de una pesadilla política.