Personal militar y del Programa Ampliado de Inmunizaciones descarga los lotes de vacunas y jeringas del avión mexicano, en El Alto. (Foto: Jorge Mamani)

• Redacción Central /

Después del gesto de solidaridad del Gobierno mexicano, de donar vacunas anticovid a Bolivia, el Ejecutivo nacional garantizó la aplicación de las segundas dosis de AstraZeneca con 150 mil fármacos que beneficiarán a las personas que recibieron la primera dosis.

La donación de 150 mil vacunas e igual cantidad de jeringas llegó ayer en un avión Hércules de la Fuerza Aérea Mexicana, que aterrizó en el Hangar de los Diablos Negros en la ciudad de El Alto, en la primera hora de la tarde.

Allí, el ministro de Salud y Deportes, Jeyson Auza, afirmó que las vacunas de AstraZeneca se utilizarán como segundas dosis a partir de esta semana.

Recordó que los 228 mil fármacos de la misma línea, entregados por el mecanismo Covax, fueron utilizados como primeras dosis ante la emergencia del aumento de casos en las zonas fronterizas del país, donde existía la necesidad de inmunizar con prioridad a esas regiones.

“Con las dosis que nos llega de México vamos a poder completar nuestro esquema de vacunación (…) Transmitimos nuestro agradecimiento a nombre del pueblo boliviano porque la donación nos va a permitir seguir haciendo frente al enemigo invisible y reafirmar nuestros lazos de amistad”, afirmó Auza.

La subsecretaria para Asuntos Multilaterales y de Derechos Humanos del Gobierno de México, Martha Delgado, que es la encargada de entregar el cargamento, a nombre del presidente Manuel López Obrador, dijo que se dispuso compartir las vacunas con Bolivia pese a que en su país aún no se inmunizó a toda la población.

“Debemos recuperar esa hermandad latinoamericana que en otras épocas caracterizó a México; no hay mejor manera en este momento de demostrar solidaridad que apoyarnos mutuamente en el combate contra la pandemia”, sostuvo la autoridad.

La embajadora de México en Bolivia, Teresa Mercado, aseguró que la única manera de superar la pandemia es a través de la cooperación internacional y solidaridad entre los países. “Compartir vacunas es la mayor esperanza. Ningún país puede enfrentar esta lucha de manera exitosa con sus propios esfuerzos, tenemos que trabajar juntos para garantizar un acceso justo, equitativo y universal de las vacunas que tanto necesitamos”.

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