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Redacción central – Edición impresa

“Sin duda era una persona con mucha alegría, al margen de sus dotes de intelectual. Una feminista de primera línea”, así resumió Nelson Martínez, expresidente de la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP), la vida de Sandra Aliaga, la periodista y comunicadora que ayer fue despedida en el Cementerio Jardín después de una misa en su domicilio del barrio de Calacoto al que acudieron más de un centenar de personas para darle el último adiós.

Su partida fue lamentada por personalidades, periodistas y antiguos compañeros que rememoran de ella su alegría de vivir, su compromiso con los derechos de género y minorías, y su agudo análisis de la realidad social.

“La recuerdo con esa fuerza de vida, como en esa foto en la que se la ve brindando y con un cigarro en la mano. Esa es la imagen que nos enseñó ella: a vivir la vida plenamente”, dijo Javier Castaños, docente de la Unifranz y excoordinador académico de la Fundación para el Periodismo.

Y para pintar esa chispa humorística y alegría de vivir que destacan de ella, Castaños rememoró una anécdota. “En una de las universidades, dice que ella decidió ir al baño y como el de mujeres estaba ocupado entró al de varones. Y le dijeron: Sandrita este baño es para  hombres. Y ella se mostró todo el cuerpo y respondió: Esto también”. “Esa era nuestra Sandra, de todo lado sacaba un chiste, te alegraba”, destacó Castaños.

Ana Fabbri, periodista de larga trayectoria y actual gestora de comunicación del Instituto Técnico Cefim, coincidió con Castaños: “Representaba la alegría de vivir. Era una chispa que encendía a todos, por eso creo que todos la queríamos”.

“Lo que más nos llena de alegría es el hecho de su optimismo, su alegría contagiosa, su chispa para contar chistes”, destacó Martínez.

Sandra Aliaga nació en La Paz, pero recorrió el mundo desde niña con su padre que era funcionario de Naciones Unidas. Dominaba el inglés, el portugués y el aymara. Formó parte de una de las primeras promociones de la carrera de Comunicación de la Universidad Católica Boliviana (UCB).

Se especializó en derechos de género y de minorías. Castaños recuerda que con ella armaron el diplomado sobre violencia de género, derechos de las mujeres y periodismo para la Fundación para el Periodismo. “Siempre recuerdo la primera clase de Sandra que era magistral. De acuerdo con los criterios que tenía cada público, periodistas en cada lugar del país, armaba un concepto diferente sobre los derechos de las mujeres y las minorías, con una técnica espectacular”, subrayó Castaños.  

Fue fundadora del CIES, salud sexual y reproductiva, clínica que no solo brinda atención médica, sino psicológica y orientación sexual a las mujeres.

“Creo que es la línea más desarrollada por Sandra Aliaga, el tema de género, identidad de género y derechos sexuales y reproductivos. Se destacó como docente, investigadora y académica en ese campo”, señaló el expresidente de la APLP.

También fue una aguda analista de la realidad social. Fue una de las luchadoras por la recuperación de la democracia, desde el ámbito de la comunicación. Exmilitante del Partido Comunista de Bolivia (PCB), del que se alejó y no volvió a abrazar otra tienda política, según recuerda Martínez.

“Además de tener una visión  y análisis crítico agudo, fue una de las personas que mejor interpretó los fenómenos de comunicación que se presentaron en el país”, apuntó Martínez.

Aliaga fue una de las impulsoras y fundadoras de la carrera de Comunicación de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Fue presidenta del Tribunal Nacional de Ética Periodística de la Asociación de Periodistas de La Paz.  

Para Fabbri, Sandra Aliaga fue una persona especial. “Poca gente tiene tanta energía, bondad y alegría. Creo que todos necesitamos esa bondad y alegría, y ella las tenía. Creo que la vamos a recordar así. Sandra era valiosa”.