Los nuevos vocales del Tribunal Supremo Electoral (TSE) tendrán la ardua tarea de sanear el padrón que fue objeto de serios cuestionamientos porque se denunció que había dobles inscripciones, no se depuraron a los fallecidos y presentaba otras fallas que no fueron corregidas por las anteriores autoridades.

También se generaron otras dudas porque el anterior padrón tuvo un crecimiento en 12,5%, con relación a los comicios del 2014, lo que despertó suspicacias de algunos partidos que alertaron —aunque sin pruebas fehacientes— de que se orquestaba un fraude y se pisoteaba la voluntad popular.

Empero, el saneamiento del padrón que está a cargo del Servicio de Registro Cívico (Serecí) tiene que alcanzar a otras instituciones como el Servicio General de Identificación Personal (Segip), que tiene alrededor de 16 mil cédulas de identidad duplicadas, tal como advirtió el TSE. Sin embargo, las acusaciones fueron rechazadas por el director de la institución.

Lo recomendable es que ambas instituciones crucen su base de datos para no dejar especulaciones sobre el proceso electoral que se desarrollará el próximo año. Urge, también por el momento, definir cuándo será la fecha de los comicios.

La Ley del Órgano Electoral sostiene que el padrón es el Sistema de Registro Biométrico de todas las bolivianas y bolivianos en edad de votar, y de los extranjeros habilitados por ley para ejercer su derecho al voto. El Padrón Electoral incluye como mínimo, además de la información biométrica, los siguientes datos: nombres y apellidos, fecha de nacimiento, sexo, grado de instrucción, domicilio, tipo de documento, número de documento, nacionalidad, país, departamento, provincia, municipio, territorio indígena originario campesino y localidad de nacimiento, asiento y zona electoral, recinto de votación.

Pero hay algunas interrogantes sobre el anterior padrón. ¿Por qué la Organización de los Estados Americanos (OEA) le dio el rótulo de confiable si presentaba algunas fallas? El organismo internacional realizó una auditoría y le dio una calificación de 98,9% de datos correctos, lo cual lo hacía confiable. La coyuntura política exige que se hagan todos los correctivos necesarios para evitar cualquier manipulación que a la postre puede ocasionar problemas.

Después de haber saneado el padrón, los vocales tendrán la ardua labor de llevar adelante elecciones que no dejen ningún manto de duda sobre su transparencia.

Previa a la convocatoria a los comicios, los diferentes actores políticos que cuentan con representación parlamentaria deben llegar a consensos sobre la fecha de las elecciones, elegir a las autoridades del Tribunal Supremo Electoral, y reformar la Ley del Órgano Electoral y la de Régimen Electoral, especialmente en cuanto a plazos y anulación de los comicios.

Por encima de los disensos entre los partidos con representación parlamentaria, hay que preservar la democracia como un bien supremo que permita el derecho humano a la vida, el pluralismo político, el respeto por la otredad y otros.

La construcción de acuerdos, que empieza a dar sus frutos, gracias al acompañamiento de organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA), Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea y otros, debe tener un derrotero final que permita a los bolivianos acudir a las urnas en un tiempo razonable.

Además, en las últimas horas se empieza a vislumbrar la pacificación en varias regiones del país, lo que permitirá un diálogo sin presiones entre las organizaciones sociales y el Gobierno. Urge que los sectores y el gabinete ministerial se sienten para consolidar la pacificación y Bolivia empiece a recuperar la normalidad porque es hora de ponerle el hombro a la nación, trabajar por el desarrollo y cicatrizar las heridas que dejó el conflicto.

 

La construcción de acuerdos debe permitir la pacificación del país.