Por: Cris González /

El pasado jueves presentamos en la Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL) el libro de cuentos que contiene 13 relatos de Jorge Sanjinés. Comienza con el de la Señora Ramírez, viuda y jailona, tiene que tomar la decisión de quedarse en Bolivia o irse a los “steits”, disyuntiva que muchos y muchas que cuentan con tantos privilegios en el país se han planteado. El autor al final dice que es verdad. No es un cuento, cuando ya nos ha impactado la historia.

La faceta de Sanjinés como escritor no es tan conocida como su cine, el que es referencia a nivel internacional como La nación clandestina, considerada una joya del séptimo arte no solo en Bolivia.

Esta serie inédita de Sanjinés está compuesta por una colección conformada por cinco géneros, dos de cuentos, Relatos contestatarios y Relatos del más allá. Una novela, Los viejos soldados; basado en esta novela realizó una película que está lista, pero falta editarla y también los recursos de los que todo genio carece en su vida, lamentablemente. Además de un libro, tengo la certeza de que se convertirá en imprescindible para las nuevas generaciones de cineastas porque se trata de teoría del cine: Memorias de un cine sublevado. De este último e importante material, se convocó a su lanzamiento para el 7 de septiembre en la Cinemateca Boliviana. Ya se dio inicio a la preventa de este compilado de su trayectoria para los bolivianos ávidos de conocer su historia contemporánea.

La idea de publicar sus escritos que tenía guardados por años nació, como surgen a veces las cosas importantes en la vida, de una charla casual donde él me comentó de sus relatos, inmediatamente me entusiasmó la idea de editarlos porque los legados deben quedar plasmados más allá de la memoria audiovisual, un libro siempre será transmisor de historia y contingencia. Más cuando en Bolivia el reconocimiento de las y los grandes artistas como Sanjinés y su aporte no es aún una práctica habitual. Hay que admitirlo para cambiar la situación del patrimonio cultural boliviano.

Así, al principio, a regañadientes por parte de Jorge, fuimos convenciéndole de la importancia que tiene este material, dos cuentos, una novela y un libro que contiene toda su trayectoria junto a su equipo, de un cine maravilloso, local, boliviano. Tal fue la emoción de este proyecto que la inspiración se apoderó de mí y todas las portadas están diseñadas con pinturas de mi autoría, comenzando con el retrato de Sanjinés.

Pero quería contarles además que durante la presentación, Sanjinés nos narró la historia de Yawar Mallku y nos dejó a todas y todos conmovidos, una película-documental que la hizo en condiciones precarias porque había sido despedido del Instituto Cinematográfico Boliviano, (ICB), junto a otros compañeros, por la dictadura militar que gobernaba al país, tan común en esos días aciagos. En plena represión y sin recursos recibieron una información de que un grupo de voluntarios del Cuerpo de Paz de Estados Unidos (EEUU), que habían llegado en 1962, estaban esterilizando a mujeres aymaras y quechuas sin su autorización y bajo la excusa de darles asistencia médica. La película, que traducida al castellano es Sangre de cóndor, hizo posible que este crimen racista, que no solo se ejecutó en Bolivia, sino en Guatemala, Perú y quién sabe en qué otros países más, fuera denunciado y detenida la práctica aberrante.

La verdad es que Bolivia tiene potencial enorme que estoy segura de que con la difusión, reconocimiento y continuidad a través de publicaciones como las que Pinves nos brinda hoy seguirán traspasando fronteras, pero más importante aún, reconocidas en el país, porque sí que hay que ser profeta en su tierra. ¡Feliz cumpleaños, Jorge Sanjinés!  (Cris González es directora de la revista www.correodelalba.org)