Se terminó la primera parte de esta historia oscura que vivió el Estado Plurinacional en 2019, en la que algunos políticos, esos de derecha, policías, militares y activistas conspiraron y derrocaron a un Gobierno legítimamente establecido.

Diez años de sentencia dictó el juez en contra de la señora exsenadora Jeanine Añez, quien el 12 de noviembre de 2019 resolvió autoproclamarse primero como presidenta del Senado nacional y después decidió que ella sería la que asuma la presidencia del Estado, lo que derivó en hechos luctuosos que dejaron dolor y sangre del pueblo unido que pretendía evitar que se consuma el golpe de Estado.

Para muchos es repetitivo recordar las masacres, pero para el pueblo que salió a las calles y defendió la democracia éste es el primer paso para la reconciliación con justicia, por lo que se esperarán los nuevos procesos que debe asumir la exsenadora, ya sea por la vía ordinaria como corresponde, hasta el 15 de enero, fecha en la cual el Tribunal Constitucional Plurinacional legitimó a Añez junto a los asambleístas nacionales.

Diez años para la exsenadora demuestran la independencia de poderes, puesto que el Ministerio Público, el Ministerio de Justicia, la Procuraduría solicitaron 15 años de presidio por todo el daño que ella le hizo al país.

Hoy se logró un poco de la justicia que el país busca para las víctimas del cruento golpe de Estado, donde los opositores a Evo Morales intentaron desde el día de las elecciones de 2019 asumir un mando que no les correspondía por sus eternas derrotas y su bajo nivel político.

Pero no solo fue la sentencia a la exsenadora, también fueron condenados los miembros del Alto Mando Militar de 2019 y los de 2020 por actuar con resoluciones contrarias a la ley e ir en contra del pueblo, ir en contra de la Constitución Política del Estado.

Ahora la justicia debe actuar de la misma manera contra los que se arrogaron la voz del pueblo y asumieron como los mandamases antes de la posesión de Añez; hablamos de Carlos Mesa, Luis Fernando Camacho, Marcos Pumari, Ricardo Paz, Samuel Doria Medina, Iván Arias, quienes perdieron muchas elecciones, por lo que su propósito era llegar por la vía del golpe de Estado al poder e instaurar un régimen de facto que les permitiría hacer sus fechorías.

Bolivia luego de esta sentencia vive un momento histórico y crucial en el que se envía un mensaje contundente para que nadie se atreva a vulnerar los derechos de los bolivianos y mucho menos de la Constitución Política del Estado, manchando sus manos de sangre inocente.