Imagen referencial de personal médico durante el traslado de un paciente infectado con COVID-19. (Foto: La Nación)

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El Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Santa Cruz aprobó protocolos en caso de fallecimiento por coronavirus, para lo cual tomó en cuenta los lineamientos que dio la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS).

Luego de que en Santa Cruz se registrará el martes el cuarto fallecimiento, el director del Sedes, Marcelo Ríos, explicó los procedimientos que se deben seguir luego de una muerte por COVID-19 y aclaró que no se pueden realizar autopsias ni velar de manera conjunta, entre otros aspectos, debido a que se demostró que el virus permanece en el cuerpo incluso después de fallecer, por lo que pidió cumplir lo establecido.

«El problema del velatorio no es la presencia del cuerpo, es la aglomeración de personas. Por lo tanto no pueden haber velatorios, salvo que el salón cumpla con las condiciones mínimas de espacio para que estén entre 5 y 10 personas máximo debidamente separadas», informó.

Ríos sostuvo que el coronavirus en la capital del oriente boliviano está en segunda categoría de enfermedades transmisibles por el riesgo que implica y no es mayor porque la “carga viral está concentrada a nivel pulmonar”, no así en los fluidos; por lo tanto, en caso de tener decesos por coronavirus, requiere la sanitización del cuerpo, rociado con hipoclorito de sodio, y según la estratificación internacional se determina si requiere una bolsa especial o no.

“Sin embargo, en Santa Cruz, nosotros hemos decidido hacerlo en doble bolsa”, señaló Ríos, quien explicó que luego de esa operación se vuelve a realizar la sanitización y aclaró que el personal médico no hace manipulación del cadáver porque no se hacen autopsias, sino que es el personal de la morgue el que hace todo el procedimiento de descontaminación en el mismo lugar del fallecimiento para entregar a la funeraria.

El Sedes sugirió a las funerarias que utilicen equipo de protección solamente para su tranquilidad porque ya no presentan riesgo.

La autoridad de salud subrayó que es indistinto que las funerarias y la familia efectúen la cremación o entierro, que puede ser bajo tierra o en nicho.

En las áreas rurales, el protocolo de entierro debe ser de “cero exposición” del cuerpo, salir en ataúd cerrado y necesariamente deben cumplir los protocolos de bioseguridad de los centros de salud.

Finalmente, el director de Sedes informó que desde el martes, junto a la Dirección Municipal de Cementerios y la Empresa Municipal de Aseo (Emacruz), se trabaja para disponer espacios en cementerios relativamente alejados de la urbe para las familias que no tengan posibilidades económicas.