Un funeral celebrado ayer en el Cementerio General de La Paz, sólo con la asistencia de la familia.
Foto: Carlos Barrios.

Gabriela Ramos/Bolivia Digital

El obispo de Chuquisaca, Jesús Juárez, planteó hoy que la Iglesia católica boliviana suspenda el sacramento de la unción de enfermos y la confesión para los enfermos con coronavirus (COVID-19).

“Hermanos sacerdotes, hagan suyas estas sugerencias para la asistencia religiosa a enfermos y difuntos durante la vigencia de la cuarentena. Pedimos su difusión y puesta en práctica”, señaló en un videomensaje.

El protocolo dispone que los enfermos con coronavirus que quieran ser confesados ya no tendrán que revelar sus pecados ante un sacerdote, sino que el religioso absolverá a los pacientes desde las puertas de sus cuartos, no sin antes de invitarles a arrepentirse de sus malas acciones.

La comunión y la unción de los enfermos no se celebrarán por el peligro de contagio que representan ambos sacramentos.

Juárez detalló que para las exequias de los fallecidos por COVID-19 el párroco podrá acudir a las morgues de los hospitales, cumpliendo las adecuadas medidas de protección, y al momento de poner el féretro en el carro fúnebre deberán dar la bendición al ataúd a una distancia prudente.

En el caso de que la familia pida el entierro y no la cremación del cuerpo, Juárez explicó que los sacerdotes podrán realizar dicho rito en el cementerio.

Una vez que se levante la cuarentena, los dolientes pueden solicitar la celebración de misas en honor al difunto.

Para los fallecidos por otras dolencias, el funeral debe ser abreviado y sin eucaristía o comunión, solo con la presencia de familiares cercanos.