Nuevamente el mercado del petróleo hace noticia por un nuevo incremento en el precio del petróleo que, inclusive, provocó un pronunciamiento de la Casa Blanca, en el que hace un llamado a los países productores de petróleo para que «hagan más» para apoyar la recuperación económica mundial. La repercusión también alcanza a Bolivia por razones fiscales y porque los ingresos que se obtienen por la exportación de gas están indexados al valor del petróleo. Por esta razón, las autoridades nacionales están atentas al mercado del crudo.

Los medios especializados recogen la información de los mercados de valores y comunican que el precio del barril de petróleo Brent para entrega en diciembre terminó en el mercado de futuros de Londres en 83,66 dólares. El valor del producto del Mar del Norte, de referencia para Colombia, concluyó la jornada en el International Exchange Futures con un incremento de 1,24 dólares respecto a la última negociación, cuando cerró en 82,42 dólares.

Entretanto el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró con un alza del 1,5 % y se situó en 80,52 dólares, afianzándose por encima de los 80 dólares por primera vez desde 2014. Según datos, al final de las operaciones en la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex), los contratos de futuros del WTI para entrega en noviembre sumaron 1,17 dólares con respecto al cierre anterior.

El valor del WTI es referencial para Bolivia y es el que se aplica en el cálculo de los ingresos por las ventas de gas a los mercados de Brasil y Argentina.

Hay un cambio notorio en el valor del petróleo. Hace un año, de la pandemia del coronavirus, la prensa especializada difundía noticias sobre el desplome histórico del precio del barril de petróleo WTI a niveles negativos. A ese fenómeno, los análisis añadían la recesión económica mundial y principalmente Brasil y Argentina, lo que obligó a la reducción de la exportación de gas.

Obviamente, la incertidumbre relacionada a una posible cura para el Covid-19 y el tiempo de duración del confinamiento obligatorio era el contexto que rodeaba los análisis que se hacían por entonces. Transcurrido el tiempo, el avance de la vacunación obligó al levantamiento gradual de las medidas restrictivas, que tuvo impacto en la economía y por ende en el incremento del energético en la economía mundial.

En Bolivia, el efecto del valor en el precio del petróleo también se percibe en la relación precio internacional del petróleo y política fiscal con la inevitable incidencia en el crecimiento económico. Son variables que las autoridades del sector económico y del Banco Central de Bolivia evalúan en función de las metas macroeconómicas trazadas en el Presupuesto General del Estado (PGE).

El Gobierno boliviano estableció en el PGE 2021 una proyección de 45 dólares por barril de petróleo promedio durante la presente gestión. Sin embargo, la cotización se mantuvo por encima de ese nivel desde principios de año, se incrementó de manera gradual hasta el nivel actual ($us 80,52 el barril). Ahora sólo resta esperar los futuros movimientos de los países que integran la OPEP+.

Según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la demanda mundial de crudo debería superar su nivel anterior a la pandemia el año que viene, impulsada por la vacunación y la recuperación económica. «A medida que aumenten las tasas de vacunación, se espera que la pandemia del Covid-19 se gestione mejor y que la actividad económica y el transporte vuelva firmemente a los niveles de antes del Covid», afirma el organismo en un comunicado que ayer destacaron los medios de comunicación internacionales.

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