La imagen del Chorro de Marquiri, uno de los atractivos turísticos de Tarija. (Foto: Ibolivia.org)

Gonzalo Pérez Bejar

La celebración por los 203 años de la Batalla de la Tablada se vio truncada por la pandemia del coronavirus, lo que para los ‘chapacos’ no es un óbice para pensar en mejores días y trabajar por el futuro, además de hacer reflorecer su economía y mostrarse como una de las regiones más bellas del país.

Así lo expresaron, a su turno, el gobernador de ese departamento, Adrián Oliva, como el diputado Norman Lazarte, en esta efeméride que recuerda que un 15 de abril de 1817 tropas independentistas al mando del chapaco José Eustaquio ‘Moto’ Méndez derrotaron al ejército realista, logrando la independencia de la región sur del país del yugo español en la denominada Batalla de la Tablada.

Oliva, junto al alcalde de Tarija, Rodrigo Paz, lideraron esta jornada los actos protocolares y simbólicos, que se realizaron a los pies del monumento del ‘Moto’ Méndez, en el barrio Senac, informó ABI.

A nivel de Gobierno, el ministro de la Presidencia, Yerko Núñez, hizo extensiva su felicitación y señaló que por la emergencia sanitaria se suspendieron todos los actos cívicos, además de anunciar que las personas cuyos números de cédula de identidad terminan en 5 y 6 podrán salir el sábado 18.

La primera autoridad del departamento, en declaraciones a radio Panamericana, dijo que están empeñados en tener la capacidad, junto con la población, para enfrentar las dificultades económicas y así mitigar las consecuencias que surjan luego de la pandemia.

“Vamos a reponernos ante cualquier situación que se presente producto de la pandemia. No era un país que estaba en crisis, así que enfrentaremos a esta enfermedad y después a los problemas que se generen”, afirmó la autoridad.

A pesar de los difíciles momentos que suceden en todo el mundo, y en Bolivia en particular, Oliva sostuvo que el desafío es para todos y que cada uno debe poner de su parte “pensando en el conjunto de la población y no en intereses particulares”.

“Tarija es un departamento que se merece mucho del Gobierno de su país. Tarija le ha dado mucho a Bolivia y espero que en los próximos años podamos superar todas las adversidades que nos ha tocado vivir en los últimos años, porque nuestra ciudad ha sido muy golpeada, necesita del apoyo del país. Ese es el deseo que tengo, que en los próximos meses nos podamos recuperar y recibir el apoyo que tanto hemos reclamado”, señaló.

Turismo

A su turno, el diputado que representa a esa región del país, Norman Lazarte, en declaraciones al Periódico Bolivia, dijo que luego de la pandemia existen varios desafíos que afrontar tanto en lo económico como en lo social.

Ante ese difícil panorama, indicó que el pueblo tarijeño podrá salir adelante con el empuje de la población: “Hoy debemos trabajar mucho”.

Lazarte destacó que uno de los puntales que debe ser tomado en cuenta por las autoridades es el turístico, porque considera que Tarija es uno de los departamentos “bendecidos por Dios” al contar con una hermosa naturaleza y biodiversidad.

“Algo que es bastante famoso para los tarijeños es la “Ruta del vino”, la que se ha empezado a trabajar con el apoyo de la empresa privada. Esta ruta muy interesante, los visitantes tienen la posibilidad de visitar las diferentes bodegas que se encuentran en el valle central del municipio de Uriondo, ahí están las más grandes bodegas del país como Aranjuez, Kolberg o Campos de Solana. En el recorrido se muestra cómo se fabrica el vino”, indicó.

Otra fiesta emblemática es la cosecha de la uva, una tradicional actividad que llena los ojos de los visitantes. En la zona alta está la Laguna Colorada, que pertenece a la Reserva biológica Cordillera de Sama, desde la cual se muestra toda la biodiversidad del departamento. Uno de los símbolos es el flamenco colorado.

A ellos se suman los “Chorros de Jurina”, ubicados a 21 kilómetros de la ciudad de Tarija, en el lugar llamado La Calama. Son caídas de agua de hasta 40 metros de altura donde, por acción natural, se formaron pozas de agua profundas y cristalinas que hoy se usan como balnearios naturales con una flora diversa, con la presencia de ruinas de caminos antiguos hechos de piedra, al pie de montañas inmensas y ríos en los que se goza del contacto directo con la naturaleza.

A ellas se suma la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía, ubicada en el sureste de la capital. Tiene una extensión de 2.469 kilómetros cuadrados. La región ofrece una notable belleza escénica conferida por el relieve montañoso y sus bosques mayormente bien conservados. Los amantes de la naturaleza quedan fascinados con su belleza.

Otro lugar que se sugiere visitar es el Chorro de Marquiri, un cañón producto de dos cerros, una cascada de unos 15 metros de altitud con una roca gigante atascada en el centro. Se encuentra ubicado en el municipio de San Lorenzo, a unos 25 kilómetros desde la ciudad de Tarija.