El destino ha querido que el país, como el resto del mundo, esté ahora amenazado por un virus diminuto pero mortal, ante el cual el gobierno nacional ha optado por cortarle todos los caminos posibles para que por lo menos se demore en llegar.

La cuarentena que rige ahora y debe concluir a principios de abril es una medida de prevención que debía tomarse para frenar el contacto entre la gente, que es la forma cómo el virus se expande.

Los países que no hicieron eso están ahora pagando las consecuencias. El virus aprovechó ese descuido y está afectando a países tan próximos al afecto de los bolivianos como España o Italia, mientras avanza rápidamente en todas las latitudes.

Es cierto, la economía está afectada por estas medidas, pero el criterio de la presidenta Jeanine Áñez parte del convencimiento de que primero está la vida de los bolivianos: la economía podrá luego recuperarse.

Y de paso se toman medidas para dotar al sistema sanitario de los equipos que requiere y de los que les privó el gobierno del cocalero Morales durante los años del más espectacular y quizá irrepetible fenómeno de ingresos económicos descomunales.

Estos días de cuarentena permitirán que el gobierno vaya equipando a los hospitales con lo que se pueda conseguir ahora que todo el mundo pide respiradores y otros equipos para enfrentar el mal.

Se calcula que un respirador artificial cuesta unos 10.000 dólares. Con lo que costó el avión presidencial de lujo comprado por el cocalero Morales se podían haber adquirido 3.800 respiradores, porque la nave costó 38 millones de dólares.

Y con los 7 millones de dólares que costó el museo de Orinoca, construido para señalar el lugar donde nació el cocalero, se podían haber comprado 700 respiradores. No se compró ni uno solo.

El ejercicio podían seguir hasta el cansancio y la indignación, pero por el momento los bolivianos están decididos a acatar la cuarentena y dedicar estas horas y estos días a la meditación, a la reflexión, a cultivar el intelecto leyendo, cultivándose, y mejor si es por Internet, que abre las bibliotecas de todo el mundo a quienes quisieran entrar en ellas. En un celular inteligente están todas las bibliotecas del mundo, comenzando por la de Alejandría, dice el escritor español

Antonio Escohotado.

Habrá que pensar qué clase de país vamos a tener en el futuro. Observar qué es lo mejor para que la sociedad boliviana esté en capacidad de defenderse ante futuras amenazas como la de ahora. Cómo elegir a los gobernantes del futuro será uno de los temas que surgirá de estas meditaciones. Con los ejemplos últimos hay pocas posibilidades de equivocarse.

La economía quedará afectada, pero quizá sirva de consuelo recordar que el gobierno del cocalero Morales la había dejado muy dañada como resultado del despilfarro y la corrupción que aplicó sin piedad.

Habrá que decidir si el país va a dejar el extractivismo, como se conoce la práctica de extraer de la tierra productos que no han sido sembrados, es decir minería o hidrocarburos.

Luego vendrán las elecciones, cuando puedan realizarse, lo que será decidido por el Tribunal Supremo Electoral, como ha dicho la presidenta Jeanine Áñez.

Mientras tanto, a meditar y reflexionar, que no le hace daño a nadie.