Iván Canelas Alurralde /

El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) emitió una sentencia que establece que la sucesión presidencial ipso facto sólo sirve en caso de renuncia del Presidente del Estado para que asuma el Vicepresidente, pero no así en las cámaras legislativas.

La sentencia de los miembros del tribunal ratifica y confirma que en noviembre de 2019 hubo un golpe de Estado, no vacío de poder, porque se violó la Constitución Política del Estado y los reglamentos de las cámaras.

A todo esto hay que sumarle el motín policial, la “sugerencia” de las FFAA para la renuncia del presidente y el uso de la fuerza y violencia que derivaron en las masacres de Sacaba y Senkata, con el saldo de al menos 38 personas asesinadas.

Recordemos algunos pasajes de esa nuestra triste historia. Todo comenzó con una gran mentira: el fraude. Por supuesto todo estaba planificado con anticipación, por eso los grupos organizados por los cívicos y políticos de oposición, en su afán por destruir las actas electorales, se dieron a la tarea de atacar los tribunales.

En su plan golpista estaba también la presión violenta y la amenaza para forzar la renuncia del presidente, vicepresidente y presidentes de las cámaras legislativas, porque erróneamente consideraron que esa era la línea de sucesión.

La Policía estaba amotinada antes de que lo anuncien oficialmente. En medio de la violencia nunca actuaron en defensa de las víctimas, por el contrario, se sumaron a las acciones vandálicas de los motoqueros en Cochabamba, la Juventud Cruceñista en Santa Cruz, los cívicos en Potosí, sólo por recordar a algunos.

Las FFAA compradas por el padre del actual gobernador de Santa Cruz, según lo admitió el propio Camacho, “sugirieron” la renuncia del presidente, eso ya es un delito grave, saliendo incluso a reprimir a quienes defendían la democracia, ejemplos el caso de Challapata, luego Huayllani y Senkata, entre otros.

Para justificar la sucesión ilegal de Jeanine Añez, luego de forzar con violencia y amenazas la renuncia de los que podían asumir la presidencia, convocaron a sesiones en el Senado y Diputados, pero sólo permitieron el ingreso a los asambleístas de oposición.

A los demás no los dejaron, por supuesto, no les era conveniente, porque eran mayoría y en cumplimiento del reglamento no sólo tenían que aprobar la renuncia del presidente, vicepresidente y presidentes de las cámaras, sino elegir nuevas autoridades que con seguridad hubieran sido del MAS, así lo establece el reglamento, deben ser de la bancada mayoritaria.

En vergonzosas sesiones, sin quórum, Añez primero se autoproclamó presidenta del Senado, incluso después de haber suspendido la sesión, para luego irse a la Cámara de Diputados y decir que asumía la presidencia.

Antes ya habían ingresado al hall del Palacio Camacho, Pumari y otros, se arrodillaron con la Biblia en las manos, fue un show mediático que después de un año los debe avergonzar. Tantas pruebas, irracionalidad, violencia e ilegalidad demuestran que todos los caminos que utilizaron sólo conducen al golpe de Estado. (Iván Canelas Alurralde es periodista)

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